Dedícate a la Contemplación.....y recibirás los dones del Espíritu Santo


El cántico de alabanza que resuena eternamente en las moradas celestiales y que Jesucristo, sumo Sacerdote, introdujo en este destierro ha sido continuado fiel y constantemente por la Iglesia situando a Dios como centro de nuestra vida durante todas las horas del día -Liturgia de las horas- y todos los días del año -Lectio Divina

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SÁBADO 17 DE OCTUBRE DE 2026

LECTIO DIVINA DE AYER

LITURGIA DE LAS HORAS CORRESPONDIENTE AL SÁBADO SEMANA IV DEL SALTERIO

San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir

         En los albores del siglo II fue llevado el obispo Ignacio de Antioquía a Roma para ser devorado por las fieras. Fruto de este viaje hacia el martirio son las célebres siete cartas que el mártir apenas tuvo tiempo de redactar. Son cartas escritas con sangre, verdaderos trozos de existencia, que contienen el grito ardiente de un místico que anhela el martirio. A nadie se le escapa la importancia única de este impresionante diario del alma. Aunque recientemente algunas voces aisladas han intentado mellar su autenticidad, la inmensa mayoría de los estudiosos la han reafirmado con argumentos válidos. Las siete cartas de Ignacio nos han conservado, mejor que cualquier historiador, los rasgos vivos y luminosos de una de las personalidades más sobresalientes y vigorosas del cristianismo primitivo.

  LECTIO

Primera lectura: Efesios 1,15-23

Hermanos:

15 También yo, al conocer vuestra fe en Jesús, el Señor, y vuestro amor para con todos los creyentes,

16 no ceso de dar gracias a Dios por vosotros, recordándoos en mis oraciones.

17 Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda un espíritu de sabiduría y una revelación que os permita conocerlo plenamente.

18 Que ilumine los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis cuál es la esperanza a la que habéis sido llamados, cuál la inmensa gloria otorgada en herencia a su pueblo

19 y cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, manifestada a través de su fuerza poderosa.

20 Es la fuerza que Dios desplegó en Cristo al resucitarlo de entre los muertos y sentarlo a su derecha en los cielos,

21 por encima de todo principado, potestad, poder y señorío y por encima de cualquier otro título que se precie de tal no sólo en este mundo, sino también en el venidero.

22 Todo lo ha puesto Dios bajo los pies de Cristo, constituyéndolo cabeza suprema de la Iglesia,

23 que es su cuerpo, y, por lo mismo, plenitud del que llena totalmente el universo.

 

 

        **• Tras haber contemplado el gran misterio de la voluntad redentora del Padre, Pablo se alegra porque, informado de la fe de los destinatarios de su carta, los ve como partícipes de la magnífica herencia adquirida por Cristo, una herencia que se hace visible ya ahora en la caridad activa de estas Iglesias.

Para que sigan firmes en la vida nueva pide Pablo incesantemente al Padre el don del "espíritu de sabiduría y una revelación" que les permita penetrar cada vez más en su misterio. "El Espíritu, en efecto, lo escudriña todo, incluso las profundidades de Dios. [...] Del mismo modo, sólo el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios" (1 Cor 2,10b.1 Ib). Ahora bien, el Espíritu Santo es amor: el amor engendra, por consiguiente, el conocimiento, y el conocimiento engendra el amor.

La cima de este conocimiento amoroso es el saberse amado: la experiencia de este amor hace que podamos percibir qué grandes son los bienes que esperamos ("la esperanza a la que habéis sido llamados": v. 18a), qué espléndida es la dignidad de la que Dios nos hace partícipes ("la inmensa gloria otorgada en herencia a su pueblo": v. 18b), qué poderosamente eficaz es la acción salvífica de Dios, que obra en nosotros lo que ya ha realizado en Cristo al resucitarlo y poner todo ser bajo su dominio (w. 20ss).

Sometida a Cristo, la cabeza, está la Iglesia, que recibe de su Señor la vida y todos los bienes y que, en cuanto cuerpo, aunque esté sometida a los límites de sus miembros, debe crecer para alcanzar "en plenitud la talla de Cristo" (4,13b).

 

 

Salmo Responsorial

R./ Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

Salmo 8.Salmo 8, 2ab y 5 6 7 8 9

2Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. R./

5¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

6Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
7le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies: 
R./

8rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
9las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. 
R./

 

  

Evangelio: Lucas 12,8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

8 Os digo que si uno se declara a mi favor delante de los hombres, también el Hijo del hombre se declarará a favor de él delante de los ángeles de Dios;

9 pero si uno me niega delante de los hombres, también yo lo negaré delante de los ángeles de Dios.

10 Quien hable mal del Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no será perdonado.

11 Si os llevan a las sinagogas, ante los magistrados y autoridades, no os preocupéis del modo de defenderos, ni de lo que vais a decir;

12 el Espíritu Santo os enseñará en ese mismo momento lo que debéis decir.

 

 

*• El pasaje que nos propone la liturgia de hoy está constituido por un conjunto de dichos de Jesús reunidos por Lucas probablemente con la intención de animar a los cristianos frente a las persecuciones y a los desafíos del mundo y con la finalidad de proporcionarles criterios de comportamiento.

El evangelista recuerda de nuevo que es preciso considerar el presente con una perspectiva escatológica, ya que el hoy determina la eternidad. Y puesto que "nadie más que él puede salvarnos, pues sólo a través de él [Jesús] nos concede Dios a los hombres la salvación sobre la tierra" (Hch 4,12), Dios hace depender la salvación del reconocimiento público de Jesús. Esto podría dar la impresión de contradecir lo que se afirma en el versículo siguiente (v. 10). Se impone una distinción.

Algunos autores piensan que Lucas comprende la dificultad que supone reconocer en el Jesús terreno al Salvador, por lo que sería incluso admisible que haya quien "hable mal del Hijo del hombre". Pero no puede haber perdón para quien "blasfeme contra el Espíritu Santo", o sea, cuando la libertad humana rechaza la propia adhesión a la verdad que le ha sido interiormente revelada por la gracia de Dios. En ese caso, hasta la falta de reconocimiento ante los hombres se convierte en deliberada infidelidad y motivo de condena.

Sin embargo, cuando la acción del Espíritu es acogida por el creyente, éste puede estar seguro del apoyo eficaz del Espíritu en el momento en que sea llamado a dar testimonio.

 

 

MEDITATIO

Algunos pensamientos de san Ignacio, a punto de padecer el martirio, pueden ayudamos:

- "!Bello es que el sol de mi vida, saliendo del mundo, trasponga en Dios, a fin de que en él yo amanezca!" (A los romanos, 2, 2).

- "Dejadme que sea entregado a las fieras, puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro. Antes, atraed a las fieras, para que puedan ser mi sepulcro, y que no deje parte alguna de mi cuerpo detrás, y así, cuando pase a dormir, no seré una carga para nadie. Entonces seré un verdadero discípulo de Jesucristo (A los romanos, 4, 1).

- "Ahora empiezo a ser discípulo" (A los romanos, 5,3).

- "De nada me aprovecharán los confines del mundo ni los reinos todos de este siglo. Para mí, mejor es morir en Jesucristo que ser rey de los términos de la tierra. A Aquel quiero que murió por nosotros. A Aquel quiero que por nosotros resucitó. Y mi parto es ya inminente. Perdonadme, hermanos: no me impidáis vivir; no os empeñéis en que yo muera; no entreguéis al mundo a quien no anhela sino ser de Dios: no me tratéis de engañar con lo terreno. Dejadme contemplar la luz pura. Llegado allí, seré de verdad hombre. Permitidme ser imitador de la pasión de mi Dios. Si alguno lo tiene dentro de sí, que comprenda lo que yo quiero, y si sabe lo que a mí me apremia, que haya lástima de mí" (A los romanos, 6,1-3).

 

ORATIO

Algunas oraciones breves salidas del corazón de san Ignacio:

- "Orad incesantemente por todos los hombres" (A los efesios, 10, 1).

- "Permaneced en la concordia y en la oración recíproca" (A los tralianos, 12, 2).

- "Acordaos de la Iglesia en vuestra oración" (A los tralianos, 13, 1).

- "Orad para que yo sea cristiano no sólo de nombre, sino también de hecho" (A los romanos, 3, 2).

- "Había en mí un agua viva y me dice por dentro: "Ven al Padre"" (A los romanos, 7, 3).

- "Mientras tengamos tiempo, convirtámonos a Dios" (A los esmirniotas, 9, 1),

- "Ruego para que se me dé la gracia perfecta de Dios, a fin de que c o n vuestra oración pueda alcanzar yo a Dios" (A los esmirniotas, 11, 1).

 

CONTEMPLATIO

Algunas elevaciones originales del santo mártir: "Vosotros sois piedras del templo del Padre, preparados para la construcción de Dios Padre, elevados hasta lo alto por la palanca de Jesucristo, que es la cruz, sirviendo como soga el Espíritu Santo; vuestra fe os tira hacia lo alto y la caridad es el camino que os eleva hacia Dios" (A los efesios, 9, 1).

"Aquel que posee en verdad la Palabra de Jesús puede entender también su silencio, a fin de ser perfecto, a fin de obrar por su palabra y hacerse conocido por su silencio" (A los efesios, 15, 2).

"Si el Señor ha recibido una unción sobre su cabeza, es a fin de exhalar para su Iglesia un perfume de incorruptibilidad" (A los efesios, 17, 1).

"Rompiendo un mismo pan que es medicina de inmortalidad, antídoto para no morir y alimento para vivir en Jesucristo por siempre" (A los efesios, 20, 2).

"Dejaos salar en Él, a fin de que nadie se corrompa entre vosotros, pues por vuestro olor seréis convictos" (A los magnesios, 10, 2).

"Por tu parte, mantente firme, como un yunque golpeado por el martillo. De grande atleta es ser desollado y, sin embargo, vencer" (A Policarpo, 3, 1).

 

ACTIO

Repite durante el día y vive la invitación de san Ignacio: "Ama la unidad, huye de las divisiones, sé imitador de Jesucristo" (A los filadelfios, 7, 2).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Estas eran, y muchas más sobre éstas, las enseñanzas que Ignacio, de camino, daba con sus obras, bien así como un sol que se levanta de Oriente y corre a Poniente. Y aún puede ser tenido Ignacio por más brillante que el mismo sol, porque éste corría desde lo alto trayendo luz sensible, pero Ignacio brillaba desde abajo, infundiendo en las almas luz inteligible. Aquél, por otra parte, en llegando a las partes de Occidente, se esconde y nos trae al punto la noche; mas éste, llegado que hubo a las partes de Occidente, se levantó de allí más esplendoroso después de haber hecho los mayores beneficios a cuantos antes hallara en su camino. Y apenas entró en la ciudad de Roma, también a ésta enseñó una divina filosofía. Porque tal fue el fin por el que permitió Dios que allí terminara Ignacio su vida, a saber: para que su muerte fuera una escuela de religión para todos los que moraban en Roma (Juan Crisóstomo, "Panegírico en honor de san Ignacio", en Padres apostólicos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 21968, p. 626).

 

 

MEDITATIO

La Carta a los Efesios y el evangelio de Lucas reclaman nuestra atención sobre el "papel" insustituible del Espíritu Santo. Tal vez sea el Espíritu la Persona más "desconocida " de la Trinidad, aunque, en comunión con el Padre y el Hijo, está actuando constantemente en la Iglesia y en el mundo. Por ser el amor personal con el que se aman recíprocamente el Padre y el Hijo, conoce toda la intimidad de la vida divina y, por morar en las almas que le acogen, les transmite el conocimiento amoroso que es él mismo. Ahora bien, su modo de instruirnos y de actuar es de una naturaleza completamente distinta a lo que estamos acostumbrados. Nos enseña dando la vuelta a nuestros mecanismos: mientras que en la experiencia humana, por lo general, acogemos lo que antes hemos comprendido y consentido, el Espíritu se comunica al hombre en la medida en que encuentra una acogida confiada. De ahí que comprendamos las cosas del Espíritu sólo en la medida en que estemos dispuestos a adherirnos.

Cuando el Espíritu encuentra en un alma obediencia a la verdad y disponibilidad para hacer lo que Dios quiere, lleva a cabo los prodigios de los que ya ha sembrado la historia de la salvación: desde la transformación de doce hombres atemorizados en columnas de la Iglesia universal, sobre la que "no prevalecerán las puertas del infierno", al animoso testimonio de los miles de mártires de la fe y de la caridad de nuestro siglo... al testimonio, menos llamativo aunque no menos audaz, que la coherencia con nuestra fe nos pide frente a los continuos desafíos de una sociedad y de una cultura cada vez más descristianizadas.

 

ORATIO

Señor, quién sabe si nuestra fe se vuelve caridad para con nuestros hermanos y supone para alguno ocasión de una plegaria de agradecimiento. Quién sabe si nuestra  fe y nuestra caridad hablan de ti a la gente de nuestro tiempo o bien no dicen nada. Tal vez hayamos renegado de ti no con las palabras, sino con los hechos. Si ha sido así, perdónanos. Estamos enfermos de individualismo y no siempre nos sentimos responsables de nuestros hermanos. Haz crecer en nosotros el sentido de la comunión para que podamos descubrir la belleza de vivir nuestra fe con los otros y hacer juntos cada vez más atrayente el rostro de tu Iglesia. Que tu Espíritu ilumine nuestros ojos para que sean capaces de mirar más allá de nuestra existencia y ver ya desde ahora en nuestra historia los signos de tu amor, que se manifestará en su esplendor totalizador cuando también nosotros queramos recibir nuestra herencia.

 

CONTEMPLATIO

Si no habláis en mi favor, me convertiré en palabra viva de Dios para anunciar su gloria con mi muerte. No queráis ofrecerme un beneficio mayor que éste: que yo sea inmolado a Dios, ahora que el altar está dispuesto, a fin de que -formando un coro en la caridad perfectacantéis un himno al Padre en Cristo. !Bello es que el sol de mi vida, saliendo del mundo, trasponga en Dios, a fin de que en él yo amanezca. Por lo que a mí respecta, escribo a todas las Iglesias, y a todas les encarezco que yo estoy pronto a morir de buena gana por Dios con tal de que vosotros no me lo impidáis. Trigo soy de Dios, y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo. Prefiero morir por Cristo que reinar sobre todo el mundo. Busco a aquel que murió por nosotros, quiero a aquel que por nosotros resucitó. Quiero ser por completo de mi Dios. Dejadme ascender a la luz pura; cuando llegue a ella seré hombre de verdad. Permitidme ser imitador de la pasión de mi Dios. Mi amor está crucificado y no queda ya en mí fuego que busque alimentarse de materia; sí, en cambio, un agua viva que murmura dentro de mí y desde lo íntimo me está diciendo: "Ven al Padre" (Ignacio de Antioquía, "Carta a los Romanos", en Padres apostólicos, ed. D. Ruiz Bueno, BAC, Madrid 21968, pp. 474-481 passim),

 

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Tu gloria, Señor, es el hombre vivo" (de la liturgia).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Precisamente esta ínsita vocación a la totalidad exige que el acto de fe no se quede en un puro acto de conciencia, sino que se exprese en todos los ámbitos de la fe y de la vida. El hombre que cree busca por fuerza - y al final debe encontrar de algún modo- una conducta nueva, una diferente capacidad de juzgar, un estilo original de obrar, de amar, de asociarse, de educar, de luchar, de morir. "Si alguien está en Cristo, es una nueva creación ": si todo sigue como antes, hay que dudar de la autenticidad de su acto de fe.

Todo esto se aplica no sólo a nivel individual, sino también comunitario. Un grupo de creyentes debe dar, necesariamente, principio a nuevas formas de comunidades humanas: no es posible que un verdadero acto de fe no tenga ninguna repercusión sociológica y permanezca encerrado en el ámbito de la vida del individuo. Tanto más por el hecho de que el acto de fe es, por naturaleza, comunitario: siempre tiene su origen, de un modo u otro, en la comunidad, que es portadora del anuncio salvífico se abre en cada caso al hombre a una vida de comunión con los hermanos.

De ahí que toda verdadera profesión de fe cristiana requiera encarnarse y expresarse en alguna "cristiandad". El discípulo de Jesús es la sal de la tierra, por eso no debe -y, por otra parte, tampoco puede- vivir separado, en un mundo construido sólo para él. Al contrario, precisamente para no desnaturalizarse hasta la insipidez y dar sabor de una manera eficaz a toda la realidad terrestre, debe aspirar siempre a instaurar alguna forma de sociedad cristiana. Un cristianismo que no esté diversificado sociológicamente es un cristianismo difunto (G. Biffi, Sullo Spirito di Dio. Soliloquio, Milán 1986).

 

 

LAUDES

V. Señor, ábreme los labios.
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

INVITATORIO
Que todos los pueblos alaben al Señor
Sabed que la salvación de Dios se envía a los gentiles (Hch 28, 28)

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

HIMNO
Bello es el rostro de la luz, abierto
sobre el silencio de la tierra; bello
hasta cansar mi corazón, Dios mío.

Un pájaro remueve la espesura
y luego, lento, en el azul se eleva,
y el canto le sostiene y pacifica.

Así mi voluntad, así mis ojos
se levantan a ti; dame temprano
la potestad de comprender el día.

Despiértame, Señor, cada mañana,
hasta que aprenda a amanecer, Dios mío,
en la gran luz de la misericordia. Amén.

SALMODIA
Salmo 91 Alabanza del Dios creador
Este salmo canta las maravillas realizadas en Cristo (S. Atanasio)


Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes,
sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
!Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos despreciarán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.

Ant. 2. Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.

Cántico Ez 36, 24-28 Dios renovará a su pueblo
Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios (Ap 21, 3)


Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres,
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.

Ant. 3. De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado tu alabanza.

Salmo 8 Majestad del Señor y dignidad del hombre
Todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia, como cabeza, sobre todo (Ef 1, 22)


Señor, dueño nuestro,
!qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,
!qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado tu alabanza.

LECTURA BREVE 2P 3, 13-15a
Nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación.

RESPONSORIO BREVE
R. Te aclamarán * Mis labios, Señor.
Te aclamarán mis labios, Señor.

V. Mi lengua recitará tu auxilio. * Mis labios, Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Te aclamarán mis labios, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Guía nuestros pasos, Señor, por el camino de la paz.

Benedictus Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño,te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Guía nuestros pasos, Señor, por el camino de la paz.

PRECES
Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida y esperanza al mundo, y supliquémosle, diciendo:
Escúchanos, Señor.

Señor, Padre de todos, que nos has hecho llegar al comienzo de este día
–haz que toda nuestra vida, unida a la de Cristo, sea alabanza de tu gloria.

Que vivamos siempre arraigados en la fe, esperanza y caridad
–que tú mismo has infundido en nuestras almas.

Haz que nuestros ojos estén siempre levantados hacia ti,
–para que respondamos con presteza a tus llamadas.

Defiéndenos de los engaños y seducciones del mal,
–y preserva nuestros pasos de todo pecado.


Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:


Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.


Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

ORACIÓN

Dios omnipotente y eterno, luz resplandeciente y día sin ocaso, al volver a comenzar un nuevo día, te pedimos que nos visites con el esplendor de tu luz y disipes así las tinieblas de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

HORA INTERMEDIA

TERCIA, SEXTA, NONA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.

HIMNO
Este mundo del hombre, en que él se afana
tras la felicidad que tanto ansía,
tú lo vistes, Señor, de luz temprana
y de radiante sol al mediodía.

Así el poder de tu presencia encierra
el secreto mas hondo de esta vida;
un nuevo cielo y una nueva tierra
colmarán nuestro anhelo sin medida.

Poderoso Señor de nuestra historia,
no tardes en venir gloriosamente;
tu luz resplandeciente y tu victoria
inunden nuestra vida eternamente. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Que tu mano, Señor, me auxilie, ya que prefiero tus decretos.

Salmo 118, 169-176 XXII (Tau)

Que llegue mi clamor a tu presencia,
Señor, con tus palabras dame inteligencia;
que mi súplica entre en tu presencia,
líbrame según tu promesa;
de mis labios brota la alabanza;
porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad,
porque todos tus preceptos son justos;
que tu mano me auxilie,
ya que prefiero tus decretos;
ansío tu salvación, Señor;
tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien;
me extravié como oveja perdida:
busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Que tu mano, Señor, me auxilie, ya que prefiero tus decretos.


Ant. 2. Tu trono, oh Dios, permanece para siempre.

Salmo 44 Las nupcias del Rey
!Que llega e Esposo, salid a recibirlo! (Mt 25,6)


I
Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia, y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Tu trono, Oh Dios, permanece para siempre.


Ant. 3. Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

II
Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

"A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra."

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.


TERCIA

LECTURA BREVE Dn 6, 27b-28
Nuestro Dios es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. El salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra.

V. Rendíos, reconoced que yo soy Dios.
R. Más alto que los pueblos, más alto que la tierra.

ORACIÓN
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

SEXTA
LECTURA BREVE Rm 15, 5-7
Que Dios, fuente de toda paciencia, y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios.

V. El Señor ama a su pueblo
R. Y adorna con la victoria a los humildes.

ORACIÓN
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


NONA
LECTURA BREVE Flp 4, 8. 9b
Hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

V. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey.
R. Bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Oración
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

 

 

 

VÍSPERAS

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.

HIMNO
Como una ofrenda de la tarde,
elevamos nuestra oración;
con el alzar de nuestras manos,
levantamos el corazón.

Al declinar la luz del día,
que recibimos como don,
con las alas de la plegaria,
levantamos el corazón.

Haz que la senda de la vida
la recorramos con amor
y, a cada paso del camino,
levantamos el corazón.

Cuando sembramos de esperanza,
cuando regamos con dolor,
con las gavillas en las manos,
levantemos el corazón.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén.

SALMODIA
Ant.1.Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

Salmo140, 1-9Oración ante el peligro

Por manos del ángel subió a la presencia de Dios el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos (Ap 8, 4)


Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo seguiré rezando en sus desgracias.

Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.

Ant.2.Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

Salmo141 Tú eres mi refugio
Todo lo que describe el salmo se realizó en el Señor durante su pasión(S. Hilario)


A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogoante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.

Mira a la derecha, fíjate:
nadie me hace caso;
no tengo a dónd
e huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: "Tú eres mi refugio
y mi lote en el país de la vida."

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
merodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú eres mi refugio y mi lote, Señor, en el país de la vida.

Ant.3. El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos delos siglos.

Cántico Flp 2, 6-11
Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual


Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de
su categoría
de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
yuna muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
ytoda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor Jesús se rebajó, y por eso Dios lo levantó por los siglos delos siglos.


LECTURA BREVE Rm 11, 33-36
!Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! !Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! Quién conocióla mente del Señor? Quién fue su consejero? Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A élla gloria por los siglos. Amén.


RESPONSORIO BREVE
R. Cuántas son * Tus obras, Señor.
Cuántas son tus obras, Señor.

V. Y todas las hiciste con sabiduría.* Tus obras, Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Cuántas son tus obras, Señor.


CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sed como la luz que alumbra a todos los de casa.

Magníficat Lc 1, 46-55
Alegría del alma en Señor


Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Ant.
Sed como la luz que alumbra a todos los de casa.

PRECES
Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y supliquémosle, diciendo:
Escucha a tu pueblo, Señor.

Padre todo poderoso, haz que florezca en la tierra la justicia
–y que tu pueblo se alegre en la paz.

Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino,
–y obtengan así la salvación.

Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia
–y sean siempre fieles a su mutuo amor.

Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores
–y concédeles la vida eterna.

Acoge con amor la los que han muerto victimas del odio, de la violencia o de la guerra
–y dales el descanso eterno.


Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el Señor:


Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

ORACIÓN
Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza. Por nuestro SeñorJesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

COMPLETAS

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.



 

EXAMEN DE CONCIENCIA

En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:

Yo confieso ante Dios todopoderoso

y ante vosotros, hermanos,

que he pecado mucho

de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos

y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

HIMNO
El sueño, hermano de la muerte,
a su descanso nos convida;
guárdanos tú, Señor, de suerte
que despertemos a la vida.

Tu amor nos guía y nos reprende
y por nosotros se desvela,
del enemigo nos defiende
y, mientras dormimos, nos vela.

Te ofrecemos, humildemente,
dolor, trabajo y alegría;
nuestra plegaria balbuciente:
"Gracias, Señor, por este día."

Recibe, Padre, la alabanza
del corazón que en ti confía
y alimenta nuestra esperanza
de amanecer a tu gran Día.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén.

 

SALMODIA
Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.

Salmo 4 Acción de gracias
El Señor hizo maravillas al resucitar a Jesucristo de entre los muertos (S. Agustín)

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho;
ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.

Hay muchos que dicen: "Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?"

Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Ten piedad, de mí, Señor, y escucha mi oración.


Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor.

Salmo 133 Oración vespertina en el templo
Alabad al Señor, sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes (Ap 19,5)


Y ahora bendecid al Señor,
los siervos del Señor,
los que pasáis la noche
en la casa del Señor.

Levantad las manos hacia el santuario
y bendecid al Señor.

El Señor te bendiga desde Sión,
el que hizo cielo y tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Durante la noche, bendecid al Señor.

LECTURA BREVE Dt 6, 4-7
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas la fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.

 

RESPONSORIO BREVE
R. A tus manos, Señor, * Encomiendo mi espíritu.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás. * Encomiendo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

 

Nunc dimittis Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

ORACIÓN
Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Después de las I Vísperas de las solemnidades que no coinciden en domingo:

Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz, y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

CONCLUSIÓN
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.
R. Amén

Antífonas finales a la Santísima Virgen María

IV
Bajo tu protección nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

 

 

Martires de las catacumbas

  

 

 

 

AYER

VIERNES 16 DE OCTUBRE DE 2026

LITURGIA DE LAS HORAS CORRESPONDIENTE AL VIERNES SEMANA IV DEL SALTERIO

LAUDES

HORAS INTERMEDIAS

VÍSPERAS

COMPLETAS

LA IMAGEN

Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

Santa Margarita María de Alacoque, virgen

         Virgen, monja de la Orden de la Visitación de la Virgen María, que progresó de modo admirable en la vía de la perfección y, enriquecida con gracias místicas, trabajó mucho para propagar el culto al Sagrado Corazón de Jesús, del que era muy devota. Murió en el monasterio de Paray-le-Monial, en la región de Autun, en Francia, el día diecisiete de octubre.

LECTIO

Primera lectura: Efesios 1,11-14

Hermanos:

11 En ese mismo Cristo también nosotros hemos sido elegidos y destinados de antemano, según el designio de quien todo lo hace conforme al deseo de su voluntad.

12 Así nosotros, los que tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, seremos un himno de alabanza a su gloria.

13 Y vosotros también, los que acogisteis la Palabra de la verdad, que es la Buena Noticia que os salva, al creer en Cristo habéis sido sellados por él con el Espíritu Santo prometido,

14 prenda de nuestra herencia, para la redención del pueblo de Dios y para ser un himno de alabanza a su gloria.

 

**• Estos versículos son la parte conclusiva del magno himno al plan de la salvación llevado a cabo por Dios mediante la sangre de Jesucristo (cf. Ef 1,1-10). El autor presenta aquí un concepto clave: el de predestinación ("destinados de antemano"), que ha generado controversias dramáticas en la historia de la Iglesia.

Tal vez sea menos ambiguo el término si lo explicamos a partir del concepto "herencia". Estamos predestinados a la salvación en el sentido de que Dios nos ha redimido en Jesucristo, sin mérito alguno por nuestra parte, haciéndonos así herederos de su misma vida. En consecuencia, todos estamos salvados; ahora bien, puesto que somos libres, podemos rechazar esta herencia y sustraernos con ello a la salvación que se nos ha dado gratuitamente. Predestinados no significa, por tanto, necesariamente salvados. "Dios, que nos ha creado sin nosotros, no puede salvarnos sin nosotros" (Agustín de Hipona).

Sin embargo, la eficacia de la voluntad salvífica de Dios se manifiesta de todos modos con claridad cada vez que la fe está dispuesta a acogerla. Así, tanto judíos ("nosotros, los que tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo": v. 12) como paganos ("vosotros también": v. 13a), por haber escuchado "la Palabra de la verdad" (v. 13) y haber creído en el Evangelio, se han convertido en herederos, recibiendo, sin distinción, a través del bautismo, el anticipo de los bienes futuros: el Espíritu Santo, que hace posible ya en esta tierra la vida que viviremos en plenitud sólo después de la muerte. El himno concluye después con otro término-clave: la "gloria" de Dios, que tiene un significado muy preciso en la Biblia.

Se trata de la manifestación de su presencia y de lo que él es. Los cristianos están llamados a ser "un himno de alabanza a su gloria" (v. 14c), o sea, a dejar aparecer, a través de la santidad de su vida, la belleza de Dios: "Mi Padre recibe gloria cuando producís fruto en abundancia" (Jn 15,8a).

 

 

Salmo Responsorial

R./ Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Salmo 32.4-5. 6

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R./

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos.
Porque él lo dijo, y existió;
él lo mandó, y todo fue creado.
R./

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R./

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R./

 

 

 

Evangelio: Lucas 12,1-7

En aquel tiempo,

1 la gente se aglomeraba por millares, hasta pisarse unos a otros. Entonces Jesús, dirigiéndose principalmente a sus discípulos, les dijo: -Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

2 Pues nada hay oculto que no haya de manifestarse, nada secreto que no haya de saberse.

3 Por eso, todo lo que digáis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que habléis al oído en una habitación será proclamado desde las azoteas.

4 A vosotros, amigos míos, os digo esto: No temáis a los que matan el cuerpo y no pueden hacer nada más.

5 Yo os diré a quién debéis temer: Temed a aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar al fuego eterno. A ése es a quien debéis temer.

6 No se venden cinco pájaros por muy poco dinero? Y, sin embargo, Dios no se olvida ni de uno solo de ellos.

7 Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis: vosotros valéis más que todos los pájaros.

 

*•• El fragmento de hoy une, por comunidad temática, algunas sentencias que tienen un origen autónomo y pertenecen al género mashal, esto es, pequeñas parábolas que toman su significado del contexto en el que han sido insertadas. Los "ayes" dirigidos por Jesús a los fariseos y a los doctores de la Ley al final del capítulo 11 representan la ocasión para invitar a los discípulos a guardarse de la hipocresía farisea.

La intención de esta advertencia no es sólo de naturaleza moral. Lucas dirige su evangelio a comunidades que están viendo terminar el tiempo apostólico sin que se haya producido la parusía (la venida final de Jesús para instaurar el Reino de Dios) y que se ven amenazadas por las persecuciones y por la difusión de falsas doctrinas. En consecuencia, se plantea el problema de la perseverancia y de la fidelidad. Lucas hace frente a este problema pidiendo a los cristianos una actitud de autenticidad y claridad (w. 2ss) y ofreciéndoles una palabra de consuelo que se convierte en invitación a la confianza en Dios (w. 4-7).

Alienta a los cristianos a que no obren como los fariseos, cuyas palabras no corresponden a lo que tienen en el corazón y en la mente. Los cristianos deben, más bien, profesar abiertamente y sin temor su fe, cueste lo que cueste, porque, de todos modos, "nada hay oculto que no haya de descubrirse, ni secreto que no haya de saberse y ponerse al descubierto" (8,17). Cuando vuelva el Hijo del hombre, quedarán desenmascaradas las astucias y las mentiras y se revelarán vanas: serán causa de condena, antes que de salvación.

El riesgo real, el que corren los cristianos tentados de esconderse o incluso de renegar del Señor Jesucristo por miedo a las persecuciones, no es perder la vida corporal, sino perder la vida verdadera, que es eterna y depende del juicio de Dios. Como ya había recordado Lucas a los discípulos, al presentar las condiciones para seguir a Jesús, "el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí [por Jesús], ése la salvará" (9,24). Por otra parte, cómo no abandonarse confiadamente a este Dios que se preocupa con amor hasta de sus criaturas más insignificantes (w. 6ss)?

 

MEDITATIO

Nos quedamos sin palabras cuando alcanzamos a tener alguna conciencia del inestimable valor y la incomparable belleza de lo que Dios nos ha dado al crearnos y recrearnos como hijos suyos en Jesucristo.

Nos quedamos espantados cuando pensamos que este bien lo pone Dios en nuestras manos y lo confía a nuestra libertad. Dios demuestra tener una confianza inmensa en nosotros, y, por haberse comprometido a no dejar que nos falte nada de lo que nos es necesario para corresponder a su don, nos inviste de una responsabilidad terrible: nos deja a nosotros determinar nuestra felicidad o infelicidad eterna. Dios, que envió a su Hijo a la tierra para salvarnos y quiso que tomara nuestra carne para compartir en todo la condición humana, al recordarnos nuestro destino eterno, no quiere sacarnos del mundo en que vivimos y debemos vivir, sino que nos declara su amor y nos sitúa ente una alternativa y nos pide que elijamos: "Te he amado con amor eterno y te he creado para que goces de mí para la eternidad. Tú no eres capaz de llegar a mí, pero yo me ocuparé completamente de ti y haré que puedas. Te pido sólo que te fíes de mí y correspondas a mi amor, testimoniándolo con sencillez y valor. Por ti mismo, solo, no puedes hacer nada: vencerán en ti el miedo, la lógica de la componenda, los instintos del egoísmo y las debilidades de tu naturaleza y me perderás para siempre. Qué es lo que quieres? !Elige!".

 

ORATIO

Señor, tú me envuelves con tu amor. Todo mi ser está encerrado por tu amor: el comienzo de mi existir, el curso de mi vida sobre la tierra, mi destino eterno.

Gracias, Dios mío, por haberme soñado. Gracias por haberme vuelto a colmar de dones, por haber dispuesto previamente con cuidado todo aquello de lo que tengo necesidad. Gracias por estimarme. Gracias porque me has creado persona y me respetas, incluso cuando uso mal mi libertad. Gracias, sobre todo, porque no me quieres como un objeto pasivo de tu generosidad, sino que me pides que sea un "tú" que responde un "sí" libre de amor. Atráeme, para que yo pueda ser tu alegría.

 

CONTEMPLATIO

El Salvador usa una providencia especial y consagra una atención particular a aquellos que abandonan por completo hasta el cuidado de sí mismos para seguirle de un modo más perfecto: éstos tienen una capacidad mayor que los otros para entender bien la Palabra de Dios y también una capacidad mayor de ser atraídos por las dulzuras de sus atenciones. Mientras tengamos cuidado de nosotros mismos -me refiero a un cuidado lleno de inquietud-, nuestro Señor nos deja hacer, pero si le cedemos ese cuidado a él, lo asume enteramente y, según nuestra expoliación sea grande o pequeña, grande o pequeña será su providencia con nosotros. Qué felices son las almas que están muy enamoradas de nuestro Señor y siguen la norma de pensar en él con una ilimitada confianza en su suma bondad y en su providencia (Francisco de Sales, Esortazioni, LXI, 4ss [edición española: Pláticas espirituales, Balmes, Barcelona 1952]).

 

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "No temas, pequeño rebaño: vuestro Padre ya sabe de qué tenéis necesidad" (cf. Le 12,30.32).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Debemos darnos cuenta de que nosotros "somos la gloria de Dios". Leemos en el libro del Génesis: "Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz un hálito de vida, y el hombre se convirtió en un ser viviente" (Gn 2,7). Nosotros vivimos porque participamos de la respiración de Dios, de la vida de Dios, de la gloria de Dios. La cuestión no es tanto la de "cómo vivir para la gloria de Dios", como la de "cómo vivir lo que somos, cómo realizar nuestro ser más profundo".

Tú eres el lugar donde Dios ha elegido habitar, tú eres el topos tu theu (el "lugar de Dios"), y la vida espiritual no es otra cosa que permitir la existencia de ese espacio donde Dios pueda morar, crear el espacio donde pueda manifestarse su gloria.

Cuando medites, pregúntate a ti mismo: "Dónde está la gloria de Dios? Si la gloria de Dios no está aquí donde yo estoy, en qué otra parte puede estar?". Naturalmente, todo esto es más que una intuición, más que una idea, más que un modo de ver las cosas y, por consiguiente, es más tema de meditación que de estudio. Pero apenas empieces a "darte cuenta", de un modo íntimo y personalísimo, de que eres verdaderamente la gloria de Dios, todo se volverá diferente y tu vida llegará a un viraje decisivo. Entonces, por ejemplo, esas pasiones que parecían tan reales, más reales que el mismo Dios, revelarán su naturaleza ilusoria y, en cierto sentido, se disiparán (H. J. M. Nouwen, Ho ascoltato !I silenzio, Brescia 01998).

 

 

LAUDES

V. Señor, ábreme los labios.
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

INVITATORIO
Que todos los pueblos alaben al Señor
Sabed que la salvación de Dios se envía a los gentiles (Hch 28, 28)

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

HIMNO
Eres la luz y siembras claridades;
abres los anchos cielos, que sostiene
como columna el brazo de tu Padre.

Arrebatada en rojos torbellinos,
el alba apaga estrellas lejanísimas;
la tierra se estremece de rocío.

Mientras la noche cede y se disuelve,
la estrella matinal, signo de Cristo,
levanta el nuevo día y lo establece.

Eres la luz total, día del día,
el Uno en todo, el Trino todo en Uno:
!gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Salmo 50 Misericordia, Dios mío
Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana (Ef 4,23-24)


Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.


Ant. 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.

Cántico Tb 13; 8-11. 13-14b. 15-16b
Acción de gracias por la liberación del pueblo

Me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que traía la gloria de Dios (Ap 21, 10.11)

Que todos alaben al Señor
y le den gracias en Jerusalén.
Jerusalén, ciudad santa,
él te castigó por las obras de tus híjos,
pero volverá a apiadarse del pueblo justo.

Da gracias al Señor como es debido
y bendice al rey de los siglos,
para que su templo
sea reconstruido con júbilo,

para que él alegre en ti
a todos los desterrados,
y ame en ti a todos los desgraciados,
por los siglos de los siglos.

Una luz esplendente iluminará
a todas las regiones de la tierra.
Vendrán a ti de lejos muchos pueblos,
y los habitantes del confín de la tierra
vendrán a visitar al Señor, tu Dios,
con ofrendas para el rey del cielo.

Generaciones sin fin
cantarán vítores en tu recinto,
y el nombre de la elegida
durará para siempre.

Saldrás entonces con júbilo
al encuentro del pueblo justo,
porque todos se reunirán
para bendecir al Señor del mundo.

Dichosos los que te aman;
dichosos los que te desean la paz.

Bendice, alma mía, al Señor,
al rey soberano,
porque Jerusalén será reconstruida,
y, allí, su templo para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.


Ant. 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Salmo 147 Acción de gracias por la restauración de Jerusalén
Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero (Ap 21, 9)


Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

LECTURA BREVE Ga 2,19b-20
Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.

RESPONSORIO BREVE
R. Invoco al Dios Altísimo, * Al Dios que hace tanto por mí.
Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

V. Desde el cielo me enviará la salvación. *Al Dios que hace tanto por mí.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

Benedictus Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño,te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

PRECES
Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle, diciendo:
Escucha, Señor, y ten piedad.

Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera santidad,
–y haz que busquemos siempre todo lo que es verdadero, justo y amable.

Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre,
–no rompas tu alianza, Señor.

Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde,
–porque los que en ti confían no quedan defraudados.

Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,
–haz que proclamemos ante el mundo tus hazañas.


Dirijámonos al Padre con las mismas palabras que nos enseñó el Señor:


Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.


Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

ORACIÓN

Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

HORA INTERMEDIA

TERCIA, SEXTA, NONA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.


HIMNO
I
El trabajo, Señor, de cada día
nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría
de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea
en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea
dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino;
demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino;
todo lo puede en él quien nada puede. Amén.

II Sólo para Nona:
Se cubrieron de luto los montes
a la hora de nona.
El Señor rasgó el velo del templo
a la hora de nona.
Dieron gritos las piedras en duelo
a la hora de nona.
Y Jesús inclinó la cabeza
a la hora de nona.

Hora de gracia,
en que Dios da su paz a la tierra
por la sangre de Cristo.

Levantaron sus ojos los pueblos
a la hora de nona.
Contemplaron al que traspasaron
a la hora de nona.
Del costado manó sangre y agua
a la hora de nona.
Quien lo vio es el que da testimonio
a la hora de nona.

Hora de gracia,
en que Dios da su paz a la tierra
por la sangre de Cristo. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

Salmo 118, 161-168 XXI (Sin)

Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras;
yo me alegraba con tu promesa,
como el que encuentra un rico botín;
detesto y aborrezco la mentira,
y amo tu voluntad.

Siete veces al día te alabo
por tus justos mandamientos;
mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar;
aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos.

Mi alma guarda tus preceptos
y los ama intensamente;
guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.


Ant. 2. En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo.

Salmo 132 Felicidad de la concordia fraterna
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios (1Jn 4, 7)

Ved qué dulzura, qué delicia,
convivir los hermanos unidos.

Es ungüento precioso en la cabeza,
que va bajando por la barba,
que baja por la barba de Aarón,
hasta la franja de su ornamento.

Es rocío del Hermón, que va bajando
sobre el monte Sión.
Porque allí manda el Señor la bendición:
la vida para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo.


Ant. 3. Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.

Salmo 139,2-9.13-14 Tú eres mi refugio
El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores (Mt 26, 45)


Líbrame, Señor, del malvado,
guárdame del hombre violento:
que planean maldades en su corazón
y todo el día provocan contiendas;
afilan sus lenguas como serpientes,
con veneno de víboras en los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,
guárdame de los hombres violentos,
que preparan zancadillas a mis pasos.
Los soberbios me esconden trampas;
los perversos me tienden una red
y por el camino me colocan lazos.

Pero yo digo al Señor: "Tú eres mi Dios";
Señor, atiende a mis gritos de socorro;
Señor Dios, mi fuerte salvador,
que cubres mi cabeza el día de la batalla.

Señor, no le concedas sus deseos al malvado,
no des éxito a sus proyectos.

Yo sé que el Señor hace justicia al afligido
y defiende el derecho del pobre.
Los justos alabarán tu nombre,
los honrados habitarán en tu presencia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.


TERCIA

LECTURA BREVE Rm 12, 17a. 19b-21
No devolváis a nadie mal por mal; porque dice el Señor en la Escritura: "Mía es la venganza, yo daré lo merecido." En vez de eso, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber: así le sacarás los colores a la cara. No te dejes vencer por el mal, vence al mal a fuerza de bien.

V. La misericordia del Señor dura siempre.
R. Su justicia para los que guardan la alianza.

ORACIÓN
Señor Jesucristo, que a la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitar las faltas en lo porvenir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


SEXTA
LECTURA BREVE1Jn 3, 16
En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

V. Dad gracias al Señor porque es bueno.
R. Porque es eterna su misericordia.

ORACIÓN
Señor Jesucristo, que, a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


NONA
LECTURA BREVE 1Jn 4, 9-11
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

V. Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo.
R. Mira el rostro de tu Ungido.

ORACIÓN
Señor Jesucristo, que, colgado en la cruz, diste al ladrón arrepentido el reino eterno míranos a nosotros, que, como él, confesamos nuestras culpas, y concédenos poder entrar también, como él, después de la muerte, en el paraíso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

 

 

 

VÍSPERAS

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.


HIMNO
Te damos gracias, Señor;
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene,
y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.

Entonces proclamaremos:
"!Cantadle con alegría!
!El nombre de Dios es grande;
su caridad, infinita!

!Que alabé al Señor la tierra!
Cantadle sus maravillas.
!Qué grande, en medio del pueblo,
el Dios que nos justifica!" Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Día tras día, te bendeciré Señor, y narraré tus maravillas.

Salmo 144 Himno a la grandeza de Dios
Tú, Señor, el que eras y eres, el Santo eres justo (Ap 16, 5)

I
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant: Día tras día, te bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Ant. 2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,.
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tu estás cerca de los que te invocan.


Ant. 3. Justos y verdaderos son tus caminos, !oh Rey de los siglos!

Cántico Ap 15, 3-4 Himno de adoración

Grandes y maravillosos son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
!oh Rey de los siglos!

Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones.
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, !oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE Rm 8, 1-2
Ahora no pesa condena alguna sobre los que están unidos a Cristo Jesús, pues, por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.


 

RESPONSORIO BREVE
R. Cristo murió por los pecados, * Para conducirnos a Dios.
Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

V. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. * Para conducirnos a Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres.

Magníficat Lc 1, 46-55
Alegría del alma en Señor


Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Ant.
Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres.

PRECES
Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:
Señor, ten piedad.

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
–dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.

Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal
–por tu misericordia obtengamos el perdón.

Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
–aparta de nosotros el azote de tu ira, merecido por nuestros pecados.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada
–no apartes de nosotros tu misericordia.

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
–abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.


Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:


Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como hostia viva. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

 

 

 

COMPLETAS

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.



 

EXAMEN DE CONCIENCIA

En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:

Yo confieso ante Dios todopoderoso

y ante vosotros, hermanos,

que he pecado mucho

de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos

y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

HIMNO
Antes de cerrar los ojos,
los labios y el corazón,
al final de la jornada,
!buenas noches!, Padre Dios.

Gracias por todas las gracias
que nos ha dado tu amor;
si muchas son nuestras deudas,
infinito es tu perdón.
Mañana te serviremos,
en tu presencia, mejor.
A la sombra de tus alas,
Padre nuestro, abríganos.
Quédate junto a nosotros
y danos tu bendición.

Antes de cerrar los ojos,
los labios y el corazón,
al final de la jornada,
!buenas noches!, Padre Dios.

Gloria al Padre omnipotente,
gloria al Hijo Redentor,
gloria al Espíritu Santo:
tres Personas, sólo un Dios. Amén.
SALMODIA
Ant. Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia. †

Salmo 87 Oración de un hombre gravemente enfermo
Ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas (Lc 22, 53)

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,
de noche grito en tu presencia;
† llegue hasta ti mi súplica,
inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,
y mi vida está al borde del abismo;
ya me cuentan con los que bajan a la fosa,
soy como un inválido.

Tengo mi cama entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
de los cuales ya no guardas memoria,
porque fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en lo hondo de la fosa,
en las tinieblas del fondo;
tu cólera pesa sobre mí,
me echas encima todas tus olas.

Has alejado de mí a mis conocidos,
me has hecho repugnante para ellos:
encerrado, no puedo salir,
y los ojos se me nublan de pesar.

Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
Harás tú maravillas por los muertos?
Se alzarán las sombras para darte gracias?

Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
Se conocen tus maravillas en la tiniebla,
o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi s
úplica.
Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?

Desde niño fui desgraciado y enfermo,
me doblo bajo el peso de tus terrores,
pasó sobre mí tu incendio,
tus espantos me han consumido:

me rodean como las aguas todo el día,
me envuelven todos a una;
alejaste de mí amigos y compañeros:
mi compañía son las tinieblas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia.

 

LECTURA BREVE Jr 14, 9
Tú estás en medio de nosotros, Señor; tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no nos abandones, Señor, Dios nuestro.

 

RESPONSORIO BREVE
R. A tus manos, Señor, * Encomiendo mi espíritu.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás. * Encomiendo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

 

Nunc dimittis Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

ORACIÓN

Señor, Dios todopoderoso: ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu Hijo que reposó en el sepulcro, te pedimos que, al levantarnos mañana, le imitemos también resucitando a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

CONCLUSIÓN
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.
R. Amén

Antífonas finales a la Santísima Virgen María

IV
Bajo tu protección nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

 

 

 

Sta. Margarita María de Alacoque

  

 

 

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