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El cántico de alabanza que resuena eternamente en las moradas celestiales y que Jesucristo, sumo Sacerdote, introdujo en este destierro ha sido continuado fiel y constantemente por la Iglesia situando a Dios como centro de nuestra vida durante todas las horas del día -Liturgia de las horas- y todos los días del año -Lectio Divina Si quiere recibirla diariamente, por favor, apúntese aquí
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LECTIO ·
Primera lectura: Éxodo 22,20-26
Así dice el Señor:
20 No molestes ni oprimas al forastero, porque vosotros también fuisteis forasteros en Egipto.
21 No maltrates a la viuda y al huérfano;
22 si los maltratas, clamará a mí y yo escucharé su clamor;
23 mi ira se encenderé y os haré morir a espada; entonces vuestras mujeres quedarán también viudas, y huérfanos vuestros hijos.
24 Si prestas dinero a alguno de mi pueblo, a un pobre vecino tuyo, no te portes con él como un usurero, exigiéndole intereses.
25 Si tomas en prenda el manto de tu prójimo se lo devolverás antes de la puesta de sol,
26 porque es lo único que tiene para cubrir su cuerpo. Si no, con qué va a dormir? Si recurre a mi, yo lo escucharé, porque soy misericordioso.
¤• La venganza - o, dicho con otros términos equivalentes, el <<rescate" o la <<redención" (véase la raíz hebrea g'l)— era en el Antiguo Testamento un deber moral y un modo de practicar la justicia en una sociedad sin estructuras jurídicas adecuadas; sin embargo, y con frecuencia, degeneraba y resultaba incontrolable. A pesar de los prejuicios, incluso la ley del talión (Ex 21,23-25) expresa el Espíritu del <<código de la alianza" (Ex 20,22-23,33), que es una ley de misericordia.
El presente texto es una prueba de esta afirmación. Su lectura muestra que la Ley debe ser entendida como signo de la presencia del Señor que es misericordioso con su pueblo (cf v. 2ó) y cuida especialmente, con esmero y amor; de aquellos miembros mas desasistidos e indigentes, desprovistos de defensor <<vindicador" o <<redentor": de quienes carecen y estén faltos de un <<clan", los extranjeros; de un padre o marido, el huérfano o la viuda; de un abogado, el pobre. De estas personas Dios se presenta como el defensor, o sea, como abogado, marido, padre y familia.
Las relaciones entre los hombres —si no empañasen la verdad del Dios que se ha revelado a Israel— no deberían impregnarse ni de criterios egoístas ni de intereses económicos personales o grupales (v. 24), sino de Espíritu de solidaridad, compasión y comprensión, como Israel ha podido experimentar con Dios. El versículo inicial de la lectura trae a la memoria la liberación de la esclavitud de Egipto (v 20) y continúa con unas enseñanzas que transpiran este Espíritu de misericordia. No son simples normas de filantropía interracial o interclasista, sino expresiones de una exigencia teológica: quien ha conocido a Dios debe actuar conforme a la verdad de este Dios misericordioso y cariñoso que sale a su encuentro como liberador.
Salmo Responsorial
R./ Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
Salmo 17. 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R./
Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R./
Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador:
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu ungido. R./
Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 1,5b-10
Hermanos:
5 Sabéis de sobra que todo lo que hicimos entre vosotros fue para vuestro bien.
6 Por vuestra parte, seguiréis nuestro ejemplo y el del Señor recibiendo la Palabra en medio de grandes tribulaciones, pero con el gozo que viene del Espíritu Santo.
7 De esta manera habéis llegado a ser modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
8 Y no solo en Macedonia y Acaya habéis hecho resonar la Palabra del Señor sino que por todas partes se ha extendido la fama de vuestra fe, de suerte que nada tenemos que añadir por nuestra parte.
9 Ellos mismos refieren la acogida que nos dispensasteis y cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero
10 y para vivir con la esperanza de que su Hijo Jesús, a quien resucité de entre los muertos, se manifieste desde el cielo y nos libere de la ira que se acerca.
La comunidad de Tesalónica es una iglesia muy joven. Hace poco tiempo que ha recibido el mensaje del Evangelio y vive la frescura y la novedad de la vida de Cristo resucitado. Pablo se siente orgulloso y ve revivida su propia experiencia en la de esta comunidad (v 6).
Bajo la acción del único Espíritu, Jesús y los apóstoles, Pablo y sus comunidades, están embarcados en el mismo destino y se encuentran unidos por la misma vocación; son solidarios en el camino de la cruz y copartícipes de la alegría de los frutos de la resurrección. Por esta razón, como Pablo, la iglesia de Tesalónica <<ha llegado a ser modelo", punto de referencia y foco de irradiación del Evangelio. Es una iglesia que imita de Pablo la <<alegría" de vivir según el Evangelio: la alegría es un don del Espíritu, del Espíritu Santo que ha guiado a Jesús hasta la entrega de si mismo y que ahora conduce a Pablo en medio de las pruebas y tribulaciones. La comunidad también imita la entereza con la que Pablo acoge la persecución y los contratiempos por causa del Evangelio. Y justo por esto, los tesalonicenses se han convertido en un ejemplo a imitar para los cristianos de Grecia: <<De esta manera habéis llegado a ser modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya" (v. 7). La iglesia de Tesalónica ha seguido de Pablo el ejemplo de la misma acogida entusiasta del Evangelio y se ha encargado de evangelizar al resto de Grecia con palabras y hechos, con la propia vida: <<Y no sélo en Macedonia y Acaya habéis hecho resonar la Palabra del Señor" (v. 8).
Cuanto ha sucedido en la conversión de los tesalonicenses es un poco el paradigma del kerygma cristiano a los paganos: pasar del politeísmo idolátrico al monoteísmo confiado, <<abandonar los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero" (v. 9) y adherirse a la revelación cristológica, que espera su pleno cumplimiento en la parusía, es decir, el regreso glorioso de Cristo (wa 10). Este argumento constituiré uno de los temas fundamentales de la carta.
Evangelio: Mateo 22,34-40
34 Cuando los fariseos oyeron que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron,
35 y uno de ellos, experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
36 —Maestro, cuál es el mandamiento mas importante de la Ley?
37 Jesús le contestó: —Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
38 Este es el primer mandamiento y el más importante.
39 El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo como a ti mismo.
40 En estos dos mandamientos se basa toda la Ley y los profetas.
La pregunta del escriba, <<experto en la Ley" (v. 34), no es solo un recuerdo histérico de la confrontación entre Jesús y sus adversarios, siempre dispuestos a acabar con él, sino un reflejo de las preocupaciones de la comunidad a la que se dirige Mateo. La comunidad a la que Mateo escribe el evangelio quiere saber qué precepto resume todas las enseñanzas de la Ley y los profetas y evitar la confusión que supone el cumplimiento de una miríada de obligaciones y deberes. Los interlocutores de Jesús no le preguntan, como en Marcos, cuál es el primer mandamiento, sino cuál es <<el mas grande" (v 30), un semitismo para expresar <<el más importante".
La respuesta de Jesús a la pregunta del escriba se articula en dos momentos: primero, se refiere al shemá Israel (<<Escucha, Ismel", Dt 6,4ss,), la oración cotidiana de los judíos; después, la asocia con el precepto del amor al prójimo (Lv 19,18). Al final, añade: <<En estos dos mandamientos se basa toda la Ley y los profetas>>, (v. 40). El amor es la única respuesta verdaderamente adecuada que el creyente puede darle al Dios que lo ha amado primero y que le ofrece su amistad. Un amor, como ya enseñaba el Antiguo Testamento, único e indiviso, aglutinador de todos los componentes del ser: la inteligencia, la voluntad y las fuerzas vitales. Un amor Así necesita salir de la dispersión y encontrar la integración, una unidad de vida consciente y libre.
El verdadero amor a Dios, síntesis de la Ley, posee un nexo inseparable con el amor al prójimo; <<El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo coma a ti mismo" (wz 39). En caso contrario, hay que denunciar el carácter hipócrita, tal como lo han hecho con insistentes avisos los profetas de Israel, de un culto formalista que no practique la justicia y la misericordia con el prójimo. La unidad inherente entre los dos mandamientos es indudablemente el corazón de la predicación profética y de la Torah, como muestra, por ejemplo, la primera lectura, tomada del antiguo código de la alianza.
MEDITATIO
La respuesta de Jesús al escriba con la cita del <<Escucha, Israel" nos ayuda a aclarar qué conlleva amar a Dios, una actitud que no puede entenderse como el mero sentimiento con el que una persona ama a otra para hacerle el bien. En el Antiguo Testamento, <<amar a Dios" es escucharlo, es confiar en su palabra prometedora, es condicionar la vida a la Palabra. Amar a Dios equivale a decidirse por Dios con la totalidad del ser; sin reservas. La actualidad de la respuesta de Jesús a la cuestión propuesta por el escriba sobre el precepto mas importante de la Ley ilustra aspectos de hoy día. Por ejemplo, numerosos bautizados vacilan y se preguntan qué hacer en situaciones particulares, y todo porque no han decidido en realidad qué es lo mas urgente o conveniente en la vida. Solo Dios es la causa por la cual vale la pena invertir todos los recursos vitales, la única en la que tiene sentido gastar la existencia.
La verdad del primer mandamiento depende de cómo se viva el segundo, el amor al prójimo. Y qué es amar al prójimo según la perspectiva de Jesús? Jesús introduce una novedad en el concepto del prójimo que supera toda barrera: no es solo el amigo o el consanguíneo, sino también el extraño o extranjero, e incluso el enemigo (cf Mt 5,43-48). El prójimo no viene determinado ni definido por un listado de principios generales, sino por el amor concreto que descubre al otro y lo que puede hacer por él. Jesús nos enseña la realización perfecta de este amor concreto con su profunda compasión por cualquier persona necesitada, sana o enferma. En Jesús descubrimos el modelo supremo para hacemos próximos, el ejemplo donde inspiramos en las situaciones de <<proximidad". Podemos enumerarlas bajo una triple tipología: el amor al prójimo como atención solicita ante las necesidades del otro, como perdón y reconciliación con el enemigo, y como servicio al amigo o al hermano.
ORATIO
Señor, te bendecimos porque nos muestras el sendero de la vida con el mandamiento del amor cuya practica nos acerca cada vez mas a ti y nos conforma mejor con Jesucristo, tu amadísimo Hijo.
Ayúdanos a amarte, destronando de nuestro corazón los ídolos y dejando que tu Palabra plasme en nosotros la criatura nueva, que te pertenece por entero. Te hacemos hueco en nuestra vida. Queremos amarte, Dios nuestro, como el único y reconocer que eres el guía de la vida. Tu nos permites superar las indecisiones en las pequeñas y grandes elecciones y nos ayudas a vencer nuestro pequeño yo <<autárquico", que continuamente nos dice que para vivir hasta con nuestros propios recursos y que somos autónomos para amar. Que tu Palabra nos libere de la seducción de este yo <<diminuto", chato de ideales, encorvado sobre si mismo y privado de amor y solidaridad con el prójimo.
Te pedimos que nos concedas la gracia de tu Espíritu para que podamos servirte fielmente amando a nuestros hermanos, especialmente a los necesitados y humildes, tus preferidos.
CONTEMPLATIO
Qué pensáis, hijas, que es su voluntad? Que seamos del todo perfectas; que para ser unos con El y con el Padre, como su Majestad le pidió, mirad qué nos falta para llegar a esto. Acá solas estas dos que nos pide el Señor: amor de su Majestad y del prójimo; es en lo que hemos de trabajar; guardándolas con perfección, hacemos su voluntad, y Así estaremos unidos con El. Mas !qué lejos estamos de hacer como debemos a tan gran Dios estas dos cosas, como tengo dicho! Plega a Su majestad nos dé gracia para que merezcamos llegar a este estado, que en nuestra mano esta si queremos.
La mas cierta Señal que - a mi parecer - hay de si guardamos estas dos cosas es guardando bien la del amor del prójimo; porque si amamos a Dios no se puede saber (aunque hay indicios grandes para entender que lo amamos), mas el amor del prójimo, si. Y estad ciertas que mientras mas en este os viereis aprovechadas, mas lo estáis en el amor de Dios; porque es tan grande el que Su Majestad nos tiene que en pago del que tenemos al prójimo hará que crezca el que tenemos a Su Majestad por mil maneras; en esto yo no puedo dudar (Teresa de Jesús, << Moradas del castillo interior", V, 3,7-8, en Obras completas de santa Teresa, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1902, 380-381).
ACTIO
Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: <<Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y al prójimo como a ti mismo" (cf Mt 22,37.39).
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Antes de la venido de Jesús, los imprecaciones de los profetas recordaban que los sacrificios no le agradaban o Dios y que era imposible darle culto sin un corazón humilde que no practicara la justicia con el prójimo Un por de frases sólidas de los labios de Cristo nos bastan para que sepamos qué meditar y qué hacer hasta el final del mundo: <<Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros. Como yo os he amada, así también amaos los unos o tos otros". !Y es todo!
Por qué este mandamiento es nuevo? Antes de pronunciar estas palabras, a la pregunta: << Cual es el mandamiento mas importante de la Ley?>a>, Jesús no hace otra cosa que recordar la Ley: <<Amarás at Señor tu Dios, con todo tu corazón, con todo tu alma y con todo tu mente. Este es el primer mandamiento y el más importante. El segundo es semejante a éste: Amarás al prójimo como o ti mismo. En estos dos mandamientos se basó toda la <<Ley y los profetas>>. Después de recordar que en el Antiguo Testamento esté escrito: <<Amarás a tu prójimo, odiarás a tu enemigo>>, <<Ojo por ojo, diente por diente>>, Jesús añade: << Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen; a quien os abofetee en la mejilla derecha presentadle también la otra". Entiéndase: esto no es una aplicación, sino una consecuencia,
Lo nuevo en el mandamiento de amarnos unos a otros es, desde ahora, amar a nuestros hermanos como Jesús nos ama [..,]. Y aun hoy otro aspecto de este mandamiento del Señor, no siempre bien comprendido, sobre el que debemos reflexionar brevemente. En efecto, en el mandamiento de la Ley tenemos que amar al prójimo <<como a ti mismo". Se ha visto en esta término uno especie de <<minimización" del amor o los otros y casi la justificación de una solapada prudencia egoísta. Y ciertamente, no estamos obligados a amar o nuestros hermanos mas que a nosotros mismos. No tenemos que pretender excesivos cosos con los otros, yo que es necesario empezar por nosotros mismos. Y se acaba con una filosofía de la vida muy mediocre y con una concepción muy humana y egoísta del amor al prójimo. El Señor repite este mandamiento y lo asume como propio (R, Voillome, Con Gesu nel deserto, Brescio i969, 103ss.).
V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R.
Señor, date prisa en socorrerme.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.""
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Somos el pueblo de la Pascua,
Aleluya es nuestra canción,
Cristo nos trae la alegría;
levantemos el corazón.
El Señor ha vencido al mundo,
muerto en la cruz por nuestro amor,
resucitado de la muerte
y de la muerte vencedor.
Él ha venido a hacernos libres
con libertad de hijos de Dios,
él desata nuestras cadenas;
alegraos en el Señor.
Sin conocerle, muchos siguen
rutas de desesperación,
no han escuchado la noticia
de Jesucristo Redentor.
Misioneros de la alegría,
de la esperanza y del amor,
mensajeros del Evangelio
somos testigos del Señor.
Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.
Salmo 117 Himno de acción de gracias después de la victoria
Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que
se ha convertido en piedra angular (Hch 4,11)
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.
El Señor está conmigo: no temo;
qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.
Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
"La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa."
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
–Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
–Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
–Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.
–Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Aleluya.
Ant.
2.
Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.
Cántico Dn 3, 52-57 Que la creación entera alabe al Señor
!Bendito el Creador por siempre! (Rm 1, 25)
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito tu nombre, santo y glorioso:
a él gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres sobre el trono de tu reino:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.
Ant. 3.
Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.
Salmo 150 Alabad al Señor
Salmodiad con el espíritu, salmodiad con toda vuestra mente, es
decir, glorificad a Dios con el cuerpo y con el alma (Hesiquio)
Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,
alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
Todo ser que alienta alabe al Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Alabad al Señor por su inmensa grandeza. Aleluya.
LECTURA
BREVE
EZ 36, 25-27,
Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras
inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os
infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y
os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según
mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
RESPONSORIO
BREVE
R.
Te damos gracias, oh Dios,
*
Invocando tu nombre.
Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.
V.
Contando tus maravillas.
*
Invocando tu nombre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
El Espíritu bajó del cielo como una paloma y se posó sobre Jesús.
Benedictus Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño,te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
PRECES
Bendigamos a Cristo, que para ser ante Dios el sumo sacerdote
compasivo y fiel, quiso parecerse en todo, a sus hermanos, y supliquémosle,
diciendo:
Concédenos, Señor, los tesoros de tu amor.
Señor, Sol de justicia, que nos iluminaste en el bautismo,
–te
consagramos este nuevo día.
Que sepamos bendecirte en cada uno de los momentos de nuestra jornada
–y
glorifiquemos tu nombre con cada una de nuestras acciones.
Tú que tuviste por madre a María, siempre dócil a tu palabra,
–encamina hoy nuestros pasos, para que obremos también, como ella,
según tu voluntad.
Haz que, mientras vivimos aún en este mundo que pasa, anhelemos la vida eterna
–y,
por la fe, la esperanza y el amor, gustemos ya anticipadamente las delicias de
tu reino.
Con la misma confianza que tienen los hijos con su padres,
acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:
Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra,
escuchapaternalmente la oraciónde
tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz.
Por nuestro Señor
Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R.
Amén.
TERCIA, SEXTA, NONA
V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya.
HIMNO
El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Ésta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.
Ésta es la fuerza
Que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.
Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Salmo 22 El buen pastor
El Cordero será su pastor, y los conducirá, hacia fuentes de aguas
vivas (Ap 7, 17)
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
Todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
En verdes praderas me hace recostar el Señor. Aleluya.
Ant. 2.
Grande es en Israel la fama del Señor. Aleluya.
Salmo 75 Acción de gracias por la victoria
Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes (Mt 24, 30)
I
Dios se manifiesta en Judá,
su fama es grande en Israel;
su tabernáculo está en Jerusalén,
su morada en Sión:
allí quebró los relámpagos del arco,
el escudo, la espada y la guerra.
Tú eres deslumbrante, magnífico,
con montones de botín conquistados.
Los valientes duermen su sueño,
Y a los guerreros no les responden sus brazos.
Con un bramido, oh Dios de Jacob,
inmovilizaste carros y caballos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Grande es en Israel la fama del Señor. Aleluya.
Ant. 3.
La tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para
juzgar. Aleluya.
II
Tú eres terrible: quién resiste frente a ti
al ímpetu de tu ira?
Desde el cielo proclamas la sentencia:
la tierra teme, sobrecogida,
cuando Dios se pone en pie para juzgar,
para salvar a los humildes de la tierra.
La cólera humana tendrá que alabarte,
los que sobrevivan al castigo te rodearán.
Haced votos al Señor y cumplidlos,
y traigan los vasallos tributo al Temible:
él deja sin aliento a los príncipes;
y es temible para los reyes del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
La tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para
juzgar. Aleluya.
TERCIA
LECTURA
BREVE
Rm 5, 1-2. 5
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por
medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a
esta gracia en que estamos: y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de
alcanzar la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios
ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha
dado.
V.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
R.
Anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
ORACIÓN
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que,
libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre ent
tu
alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SEXTA
LECTURA
BREVE
Rm 8, 26
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros
no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos inefables.
V.
Que llegue mi clamor a tu presencia, Señor.
R.
Con tus palabras dame inteligencia.
ORACIÓN
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu
amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
NONA
LECTURA
BREVE
2Co 1, 21-22
Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha
ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya,
el Espíritu.
V.
El Señor es mi luz y mi salvación.
R.
El Señor es la defensa de mi vida.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra,
escucha paternalmente la oración de tu
pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro
Señor
Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V.
Bendigamos al Señor.
R.
Demos gracias a Dios.
V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya.
HIMNO
Nos dijeron de noche
que estabas muerto,
y la fe estuvo en vela
junto a tu cuerpo.
La noche entera
la pasamos queriendo
mover la piedra.
Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.
No supieron contarlo
los centinelas:
nadie supo la hora
ni la manera.
Antes del día,
se cubrieron de gloria
tus cinco heridas.
Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor.
Si los cinco sentidos
buscan el sueño,
que la fe tenga el suyo
vivo y despierto.
La fe velando,
para verte de noche
resucitando.
Con la vuelta del sol,
volverá a ver la tierra
la gloria del Señor. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.
Salmo 109, 1-5. 7 El Mesías, Rey y Sacerdote,
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado
de sus pies (1 Co 15,25)
Oráculo del Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies."
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora."
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
"Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec."
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cristo, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.
Ant. 2.
Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.
Salmo 113 B Himno al Dios verdadero
Abandonando los ídolos, os volvisteis a Dios, para servir al Dios
vivo
y verdadero (1Ts 1, 9)
No a nosotros, Señor, no a nosotros,
sino a tu nombre da la gloria,
por tu bondad, por tu lealtad.
Por qué han de decir las naciones:
"Dónde está su Dios"?
Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas:
tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen;
tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan;
no tiene voz su garganta:
que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Los fieles del Señor confían en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
bendiga a la casa de Israel,
bendiga a la casa de Aarón;
bendiga a los fieles del Señor,
pequeños y grandes.
Que el Señor os acreciente,
a vosotros y a vuestros hijos;
benditos seáis del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Señor,
la tierra se la ha dado a los hombres.
Los muertos ya no alaban al Señor,
Ni los que bajan al silencio.
Nosotros, sí, bendeciremos al Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.
Ant. 3.
Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.
Cántico Cf. Ap 19, 1-2. 5-7 Las bodas del Cordero
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.
LECTURA
BREVE
Col 1,2b-6a
Debemos dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor,
porque Dios os escogió como primicias para salvaros, consagrándoos con el
Espíritu y dándoos fe en la verdad. Por eso os llamó por medio del Evangelio que
predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
RESPONSORIO
BREVE
R.
Nuestro Señor
*
Es
grande y poderoso.
Nuestro Señor es grande y poderoso.
V.
Su sabiduría no tiene medida.
*
Es grande y poderoso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Nuestro Señor es grande y poderoso.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.
Juan, testigo de la luz, dijo: "Jesús es
el Hijo de Dios."
Magníficat Lc 1, 46-55
Alegría del alma en Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Juan, testigo de la luz, dijo: "Jesús
es el Hijo de Dios."
PRECES
Demos gloria y honra a Cristo, que puede salvar definitivamente a
los que, por medio de él, se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder
en favor nuestro, y digámosle con plena confianza:
Acuérdate de tu pueblo, Señor.
Señor Jesús, Sol de justicia que ilumina nuestras vidas, al llegar al umbral
de la noche, te pedimos por todos los hombres;
–que todos lleguen a gozar eternamente de tu luz, que no conoce el
ocaso.
Guarda, Señor, la alianza sellada con tu sangre,
–y santifica a tu Iglesia, para que sea siempre inmaculada y santa.
Acuérdate de esta comunidad aquí
reunida,
–y que tú elegiste como morada de tu gloria.
Que los que están en camino tengan un viaje feliz
–y regresen a sus hogares con salud y alegría.
Acoge, Señor, las almas de los difuntos
–y concédeles tu perdón y la vida eterna.
Terminemos nuestras preces con la oración que nos enseñó el Señor:
Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra,
escucha paternalmente la oración de tu
pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor
Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R.
Amén.
DESPUÉS DE LAS SEGUNDAS VÍSPERAS DEL DOMINGO Y DE LAS SOLEMNIDADES
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya.
EXAMEN DE CONCIENCIA
En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
HIMNO
I
Gracias, porque al fin del día
podemos agradecerte
los méritos de tu muerte,
y el pan de la eucaristía,
la plenitud de alegría
de haber vivido tu alianza,
la fe, el amor, la esperanza
y esta bondad en tu empeño
de convertir nuestro sueño
en una humilde alabanza.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.
II
Nos cubren las tinieblas
con su intangible velo;
nos acosa la noche con sus ojos,
y reza el pensamiento.
Los astros en tus bóvedas,
Señor del universo,
vigilarán lo oscuro,
vigilarán el sueño.
Nosotros dormiremos. Amén.
SALMODIA
Ant.
Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.
Salmo 90 A la sombra del Omnipotente
Os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones (Lc 10,19)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti."
Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día;
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía.
Caerán a tu izquierda mil,
Diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará,
Nada más mirar con tus ojos,
verás la paga de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.
No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos;
te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.
"Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré,
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación."
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant.
Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno.
LECTURA BREVE Ap 22, 4-5
Verán al Señor cara a cara y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá más
noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará
luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.
RESPONSORIO
BREVE
R.
A tus manos, Señor,
*
Encomiendo mi espíritu.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
*
Encomiendo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
Nunc dimittis Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
ORACIÓN
Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en
este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno,
descansemos en tu paz y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus
alabanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Después de las II Vísperas de la solemnidades que no coinciden en
domingo:
Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus
santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz, y que tu bendición
permanezca siempre con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
CONCLUSIÓN
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.
R.
Amén
Antífonas finales a la Santísima Virgen María
II
Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y quiere levantarse.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.
Buen samaritano (LANGETTI)
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SÁBADO 24 DE OCTUBRE DE 2026
LITURGIA DE LAS HORAS CORRESPONDIENTE AL SÁBADO SEMANA I DEL SALTERIO
Sábado de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario, o
San Antonio María Claret
Antonio María Claret nace el 23 de diciembre del 1807 en Sallent, Barcelona. Después de los estudios primarios en su pueblo natal, sus padres lo mandan a estudiar a la capital para que en el futuro perfeccionara y acrecentara la industria textil de la familia. Pero Tonet siente otras inquietudes. El mismo decía: "El continuo pensar en máquinas y talleres me tenía agobiado... Cuando iba a misa, tenía más máquinas en la cabeza que santos en los altares". A los 21 años decide ingresar en el seminario de Vic y es ordenado sacerdote en 1835. Su inquietud misionera le lleva a Roma para ingresar en la Congregación de la Propagación de la Fe. A causa de una repentina enfermedad, regresa a Barcelona. Comienza su labor pastoral en una parroquia, pero lo suyo es evangelizar toda la comarca, a ejemplo de Jesús. Se da cuenta de que no basta predicar con la palabra hablada y se dedica también a la palabra escrita. Tras predicar por Cataluña, Canarias, Cuba y en el palacio de la reina Isabel II, muere con fama de santidad en un monasterio cisterciense. Pío XII lo declaró santo el 7 de mayo de 1950.
LECTIO
Primera lectura: Efesios 4,7-16
Hermanos:
7 A cada uno de nosotros, sin embargo, se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.
8 Por eso dice la Escritura: Al subir a lo alto llevó consigo cautivos, repartió dones a los hombres.
9 Eso de "subió" no quiere decir que también bajó a las regiones inferiores de la tierra?
10 Y el que bajó es el mismo que ha subido a lo alto de los cielos para llenarlo todo.
11 Y fue también él quien constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas y a otros pastores y doctores.
12 Capacita así a los creyentes para la tarea del ministerio y para construir el cuerpo de Cristo,
13 hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, hasta que seamos hombres perfectos, hasta que alcancemos en plenitud la talla de Cristo.
14 Así que no seamos niños caprichosos, que se dejan llevar por cualquier viento de doctrina, engañados por esos hombres astutos, que son maestros en el arte del error.
15 Por el contrario, viviendo con autenticidad el amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo.
16 A él se debe que todo el cuerpo, bien trabado y unido por medio de todos los ligamentos que lo nutren según la actividad propia de cada miembro, vaya creciendo y construyéndose a sí mismo en el amor.
*• Pablo acaba de hablar hace un momento de la belleza y la importancia que tiene sentirnos partícipes de un solo cuerpo, la Iglesia, y ha exaltado la dimensión de la unidad. Ahora, en cambio, despliega su argumentación en favor de la variedad y riqueza de los dones que, distribuidos por Cristo en su ascensión al cielo, quedan personalizados.
El apóstol ejemplifica diciendo que Jesús, después de haber subido por encima de todo para "llenar" -de vida y gracia sobreabundante, como es obvio- todas las cosas, ha llamado a algunos para entregarles el don de constituirles apóstoles, ha llamado a otros para constituirles profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y doctores. Cada uno tiene un don relacionado con su tarea específica, pero todos y todo está ordenado, a continuación, al crecimiento armónico del "cuerpo de Cristo" (v. 12), que es la Iglesia. Los individuos están dotados de su carisma para beneficio de toda la comunidad cristiana. En la medida en que cada uno los administre como es debido, obrando "con autenticidad el amor" (v. 15), todos y cada uno realizarán en "plenitud la talla de Cristo" (v. 13), que procede del tender constantemente a él, "que es la cabeza" (v. 15b).
Pablo subraya la belleza de la consecución de la plenitud de esta talla que procede de vivir de manera solidaria, en beneficio del crecimiento de todo el cuerpo presidido por la caridad. Lo contrario, que el apóstol denuncia y contra lo que pone en guardia, es el desordenado e infantil dejarse llevar por todas las olas y todos los vientos de pensamiento que estén de moda, arrastrados por hombres que obran el engaño con tal astucia que, casi sin que medie pensamiento alguno, lleva al error (v. 14).
También se puede ahondar en este tema de la tensión entre la diversidad y la unidad leyendo 1 Cor 12,4-21, donde Pablo habla de carismas más extraordinarios.
Salmo Responsorial
R./ Vamos alegres a la casa del Señor.
Salmo 121. 1bc-2. 4-5
¡Qué alegría cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R./
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R./
Evangelio: Lucas 13,1-9
En aquel tiempo,
1 llegaron unos a contarle lo de aquellos galileos a quienes Pilato había hecho matar, mezclando su sangre con la de los sacrificios que ofrecían.
2 Jesús les dijo: -Creéis que aquellos galileos murieron así por ser más pecadores que los demás?
3 Os digo que no; más aún, si no os convertís, también vosotros pereceréis del mismo modo.
4 Y aquellos dieciocho que murieron al desplomarse sobre ellos la torre de Siloé, creéis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?
5 Os digo que no, y, si no os convertís, todos pereceréis igualmente.
6 Jesús les propuso esta parábola: -Un hombre había plantado una higuera en su viña, pero, cuando fue a buscar fruto en la higuera, no lo encontró.
7 Entonces dijo al viñador: Hace ya tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. !Córtala! Por qué ha de ocupar terreno inútilmente?
8 El viñador le respondió: "Señor, déjala todavía este año; yo la cavaré y le echaré abono,
9 a ver si da fruto en lo sucesivo; si no lo da, entonces la cortarás".
*+• Jesús está muy atento a la vida, a la historia. En efecto, la ocasión de la enseñanza que ofrece aquí se la brinda una doble noticia de sucesos (w. 2.4). Pilato ha hecho matar a unos galileos mientras ofrecían sacrificios en el templo. Es probable que la causa que desencadenó esa orden fuera la oposición de los galileos a su disposición de usar los fondos del tesoro del templo para construir un acueducto.
De esta noticia y de la otra, referente a la muerte de dieciocho personas por el desplome de la torre de Siloé, extrae Jesús dos consideraciones importantes: en primer lugar, el hecho de que urge siempre, de todos modos, convertirse (w. 3.5). De lo contrario, el punto de llegada es la perdición. No hay escapatoria. La segunda consideración es que Dios no es un "castigador" que esté esperando un fallo nuestro para castigarnos. Sería, pues, necio por nuestra parte "interpretar" los hechos calamitosos de la existencia -la nuestra y la de los otros- en clave de castigo divino. El tiempo de la vida es el que es. No sabemos cuándo acabará el nuestro. En consecuencia, siempre es tiempo de "dar fruto" de buenas obras, precisamente mientras tengamos tiempo.
La otra pequeña parábola, la del hombre que busca frutos en la higuera que ha plantado en su viña, completa la enseñanza sobre la conversión, manifestando otro aspecto importantísimo: la paciencia de Dios, su inmensa misericordia y su voluntad de salvación. Ciertamente, la higuera alude a Israel, que se muestra infructuoso en su constante alejamiento de Dios (cf. Is 5,1-7; Jr 8,13). Pero la prolongación del plazo para cortarla y los amorosos cuidados ("déjala todavía este año; yo la cavaré y le echaré abono": v. 8) expresan la mediación salvífica llevada a cabo por Jesús y por su intercesión ante el Padre: no sólo por Israel, sino por todos nosotros.
MEDITATIO
Para que "dé fruto", es menester que el árbol haya llegado a su plena madurez. Ésta es la conexión entre el evangelio de hoy y la primera lectura, en la que Pablo presenta la enseñanza de la continua conversión al hilo de la adquisición de la plena madurez (a la talla de Cristo) abriéndose al misterio de Cristo. En un mundo que se ha vuelto opaco por tanto egoísmo y está encerrado en el cálculo más mezquino y en el individualismo, es importante que yo descubra los "dones" que Dios me ha dado.
Me sentiré amado y enriquecido por lo que es específico de mi persona, me sentiré amado y llamado. Lejos de seguir los caminos de la lógica mundana, que está a favor de la isla feliz del "hago lo que quiero y me place", actualizaré la invitación que me lanzan a que aproveche mis días y la misericordia de Dios para convertirme. Convertirme a qué? Al misterio de Cristo como cuerpo místico del que yo soy miembro. Convertirme a vivir "con autenticidad el amor" (v. 15), pero en solidaridad con los otros miembros del cuerpo de Jesús, colaborando al bien de todos con la energía que me da el Espíritu Santo, potenciando mis dones naturales.
Hoy intentaré hacer balance. Me demoro tal vez aún como un niño "traqueteado" por cualquier lógica mundana o me dejo "llenar" de gracia, identificando bien cuál es mi llamada personal, que, sin embargo, percibo cada vez mejor como un don destinado al desarrollo armónico de la totalidad del cuerpo: la Iglesia?
ORATIO
Señor y Padre mío,
que te conozca y te haga conocer,
que te ame y te haga amar,
que te sirva y te haga servir,
que te alabe y te haga alabar
por todas las criaturas.
(Del padre Claret.)
CONTEMPLATIO
Inflamados por el fuego del Espíritu Santo, los misioneros apostólicos han llegado, llegan y llegarán hasta los confines del mundo, desde uno y otro polo, para anunciar la Palabra divina; de modo que pueden decirse con razón a sí mismos las palabras del apóstol san Pablo: nos apremia el amor de Cristo.
El amor de Cristo nos estimula y apremia a correr y volar con las alas del santo celo. El verdadero amante ama a Dios y a su prójimo; el verdadero celador es el mismo amante, pero en grado superior, según los grados de amor; de modo que, cuanto más amor tiene, por tanto mayor celo es compelido. Y si uno no tiene celo, es señal cierta de que tiene apagado en su corazón el fuego del amor, la caridad. Aquel que tiene celo desea y procura, por todos los medios posibles, que Dios sea siempre más conocido, amado y servido en esta vida y en la otra, puesto que este sagrado amor no tiene ningún límite.
Lo mismo practica con su prójimo, deseando y procurando que todos estén contentos en este mundo y sean felices y bienaventurados en el otro; que todos se salven, que ninguno se pierda eternamente, que nadie ofenda a Dios y que ninguno, finalmente, se encuentre un solo momento en pecado. Así como lo vemos en los santos apóstoles y en cualquiera que esté dotado de espíritu apostólico.
ACTIO
Imitando la devoción de los claretianos a la Virgen María, repetir con ellos: "Inmaculado Corazón de María, en vos confío".
PARA LA LECTURA ESPIRITUAL
Parábola del aprendiz de brujo Una meditación en tomo a la posmodernidad.
Cuenta esta historia que un !oven aprendiz, en ausencia de su sabio maestro, puso en funcionamiento el artefacto inventado. El funcionamiento fue perfecto. Aquella maquinaria prodigiosa, en justa exhibición del talento que la había creado, iba destrozando todo lo que encontraba a su alrededor. La angustia del joven aprendiz fue creciendo más y más por no saber desactivar los mecanismos que detuvieran el invento. Las consecuencias de aquella curiosidad imprudente y la moraleja de la historia son fáciles de sacar.
Algo parecido le sucede al joven posmoderno. Por un lado se considera heredero de un ingente legado de posibilidades que le posibilitan vivir con el menor esfuerzo. Ahora bien, el manual de instrucciones no se tiene ni se sabe interpretar o no se leen las contradicciones. Aquí está la danza maravillosa de la posmodernidad: los jóvenes disfrutan de todo lo que no se han esforzado en producir, pero también padecen sus más duras consecuencias. (De las fábulas del padre Claret.)
V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R.
Señor, date prisa en socorrerme.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
INVITATORIO
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.""
Ant.
Entremos a la presencia del Señor, dándole gracias.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Gracias, Señor, por la aurora;
gracias por el nuevo día;
gracias por la eucaristía;
gracias por nuestra Señora.
Y gracias por cada hora
de nuestro andar peregrino.
Gracias por el don divino
de tu paz y de tu amor,
la alegría y el dolor,
al compartir tu camino.
Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant.
1. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
Salmo 118, 145-152 XIX (Coph)
Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Me adelanto a
la aurora pidiendo auxilio.
Ant. 2.
Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Cántico Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18 Himno a Dios, después de la victoria
del mar Rojo
Los que habían vencido a la fiera cantaban el cántico de Moisés, el
siervo de Dios (Ap 15,2-3)
Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor
él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es "El Señor".
Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.
Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.
Decía el enemigo: "Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano."
Pero sopló tu aliento, y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
Quién como tú, Señor, entre los dioses?
Quién como tú, terrible entre los santos,
temible por tus proezas, autor de maravillas?
Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.
Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Ant. 3.
Alabad al Señor, todas las naciones.
†
Salmo 116 Invitación universal a la alabanza divina
Los gentiles alaban a Dios por su misericordia (cf. Rm 15, 9)
Alabad al Señor, todas las naciones,
†
aclamadlo, todos los pueblos.
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Alabad al Señor, todas la naciones.
LECTURA
BREVE
2P 1, 10-11
Hermanos, poned cada vez más ahínco en ir ratificando vuestro llamamiento y
elección. Si lo hacéis así, no fallaréis nunca; y os abrirán de par en par las
puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
RESPONSORIO
BREVE
R.
A ti grito, Señor: * Tú eres mi refugio.
A ti grito, Señor: tú eres mi refugio
V.
Y mi lote en el país de la vida. * Tú eres mi refugio.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
Benedictus Lc 1, 68-79
ElMesíasy su Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a supueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santosprofetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestropadre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
PRECES
Bendigamos a Cristo, que para ser ante Dios el sumo sacerdote
compasivo y fiel, quiso parecerse en todo, a sus hermanos, y supliquémosle,
diciendo:
Concédenos, Señor, los tesoros de tu amor.
Señor, Sol de justicia, que nos iluminaste en el bautismo,
–te
consagramos este nuevo día.
Que sepamos bendecirte en cada uno de los momentos de nuestra jornada
–y
glorifiquemos tu nombre con cada una de nuestras acciones.
Tú que tuviste por madre a María, siempre dócil a tu palabra,
–encamina hoy nuestros pasos, para que obremos también, como ella,
según tu voluntad.
Haz que, mientras vivimos aún en este mundo que pasa, anhelemos la vida eterna
–y,
por la fe, la esperanza y el amor, gustemos ya anticipadamente las delicias de
tu reino.
Con la misma confianza que tienen los hijos con su padres,
acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:
Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
ORACIÓN
Te pedimos, Señor, que la claridad de la resurrección de tu Hijo ilumine las
dificultades de nuestra vida; que no temamos ante la oscuridad de la muerte y
podamos llegar un día a la luz que no tiene fin.
Por nuestro Señor Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R.
Amén.
TERCIA, SEXTA. NONA
V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya.
HIMNO
Otra vez
–te conozco– me has llamado.
Y no es la hora, no; pero me avisas.
De nuevo traen tus celestiales brisas
claros mensajes al acantilado
del corazón, que, sordo a tu cuidado,
fortalezas de tierra eleva, en prisas
de la sangre se mueve, en indecisas
torres, arenas, se recrea, alzado.
Y tú llamas y llamas, y me hieres,
y te pregunto aún, Señor, qué quieres,
qué alto vienes a dar a mi jornada.
Perdóname, si no te tengo dentro,
si no sé amar nuestro mortal encuentro,
si no estoy preparado a tu llegada.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Salmo 118,33-40V (He)
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón;
guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo.
Inclina mi corazón a tus preceptos,
y no al interés;
aparta mis ojos de las vanidades,
dame vida con tu palabra;
cumple a tu siervo la promesa
que hiciste a tus fieles.
Aparta de mí la afrenta que temo,
porque tus mandamientos son amables;
mira cómo ansío tus decretos:
dame vida con tu justicia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2.
Los que buscan al Señor no carecen de nada.
Salmo. 33 El Señor, salvación de los justos.
Habéis saboreado lo bueno que es el Señor (1P 2, 3).
I
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Los que buscan al Señor no carecen de nada.
Ant. 3.
Busca la
paz
y corre tras ella.
II
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?
Guarda tu lengua del mal,
tus labios
de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.
Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
La maldad da muerte al malvado,.
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Busca la paz y corre tras ella.
TERCIA
LECTURA
BREVE
1R 8, 60-61
Sabrán todas las naciones del mundo que el Señor es el Dios verdadero, y no hay
otro; y vuestro corazón será totalmente del Señor, nuestro Dios, siguiendo sus
preceptos y guardando sus mandamientos.
V. Señor, enséñame tus caminos.
R. Haz que camine, con lealtad.
ORACIÓN
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que,
libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre ent
tu
alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SEXTA
LECTURA
BREVE
Jr 17, 9-10
Nada más falso y enfermo que el corazón: quién lo entenderá?
Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según
su conducta, según el fruto de sus acciones.
V. Absuélveme, Señor, de lo que se me oculta.
R. Preserva a tu siervo de la arrogancia.
ORACIÓN
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu
amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
NONA
LECTURA
BREVE
Sb 7, 27a; 8, 1
La sabiduría de Dios, siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada,
renueva el universo. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el
universo con acierto.
V. !Qué magníficas son tus obras, Señor!
R. !Qué profundos tus designios!
ORACIÓN
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por
intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda
nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
CONCLUSIÓN
V.
Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
V.
Dios mío, ven en mi auxilio.
R.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya.
HIMNO
!Luz que te entregas!,
!luz que te niegas!,
a tu busca va el pueblo de noche:
alumbra su senda.
Dios de la luz, presencia ardiente
sin meridiano ni frontera:
vuelves la noche mediodía,
ciegas al sol con tu derecha.
Como columna de la aurora,
iba en la noche tu grandeza;
te vio el desierto, y destellaron
luz de tu gloria las arenas.
Cerró la noche sobre Egipto
como cilicio de tinieblas;
para tu pueblo amanecías
bajo los techos de las tiendas.
Eres la Luz, pero en tu rayo
lanzas el día o la tiniebla:
ciegas los ojos del soberbio,
curas al pobre su ceguera.
Cristo Jesús, tú que trajiste
fuego a la entraña de la tierra,
guarda encendida nuestra lámpara
hasta la aurora de tu vuelta. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya.
Salmo 118, 105-112 XIV (Nun) Himno a la ley divina
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros (Jn 15,12)
Lámpara es tu palabra para mis pasos;
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
!estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.
Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor. Aleluya.
Aut. 2.
Me saciarás de gozo eu tu presencia, Señor. Aleluya.
Salmo 15 El Señor es el lote de mi heredad
Dios resucitó a Jesús rompiendo las ataduras de la muerte (Hch 2,24)
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien."
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré, sus nombres en mis labios.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.
Ant. 3.
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la
tierra. Aleluya.
Cántico Flp 2,6-11 Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la
tierra. Aleluya.
LECTURA BREVE Col 1,2b-6a
Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones
damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a
todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado
en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el
Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va
dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros.
RESPONSORIO
BREVE
R.
De la salida del sol hasta su ocaso,
*
Alabado sea el nombre del Señor.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
V.
Su gloria sobre los cielos.
*
Alabado sea el nombre del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Aleluya.
Magníficat Lc 1, 46-55
Alegría del alma en Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Aleluya.
PRECES
Demos gracias al Señor; que ayuda y protege al pueblo que se ha
escogido como heredad, y, recordando su amor para con nosotros, supliquémosle,
diciendo:
Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.
Padre lleno de amor, te pedimos por el papa
N.
y por nuestro obispo
N.,
–protégelos con tu fuerza y santifícalos con tu gracia.
Que los enfermos vean en sus dolores una participación de la pasión de tu Hijo,
–para que así tengan también parte en su consuelo.
Mira con piedad a los que no tienen techo donde cobijarse
–y haz que encuentren pronto el hogar que desean.
Dígnate dar y conservar los frutos de la tierra,
–para que a nadie falte el pan de cada día.
(o bien:
Guarda, Señor, de todo mal a nuestro país,
–para que goce siempre de paz y prosperidad.)
Ten, Señor, piedad de los difuntos
–y ábreles la puerta de tu mansión eterna.
Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que nos enseñó el
Señor:
Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha
paternalmente la oración
de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz.
Por nuestro Señor
Jesucristo.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R.
Amén.
DESPUÉS DE LAS PRIMERAS VÍSPERAS DEL DOMINGO Y DE LAS SOLEMNIDADES
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Aleluya.
EXAMEN DE CONCIENCIA
En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
HIMNO
El sueño, hermano de la muerte,
a su descanso nos convida;
guárdanos tú, Señor, de suerte
que despertemos a la vida.
Tu amor nos guía y nos reprende
y por nosotros se desvela,
del enemigo nos defiende
y, mientras dormimos, nos vela.
Te ofrecemos, humildemente,
dolor, trabajo y alegría;
nuestra plegaria balbuciente:
"Gracias, Señor, por este día."
Recibe, Padre, la alabanza
del corazón que en ti confía
y alimenta nuestra esperanza
de amanecer a tu gran Día.
Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén.
SALMODIA
Ant. 1.
Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.
Salmo 4 Acción de gracias
El Señor hizo maravillas al resucitar a Jesucristo de entre los
muertos (S. Agustín)
Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
Y vosotros, hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho;
ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.
Hay muchos que dicen: "Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?"
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.
En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant.
Ten piedad, de mí, Señor, y escucha mi oración.
Ant. 2.
Durante la noche, bendecid al Señor.
Salmo 133 Oración vespertina en el templo
Alabad al Señor, sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y
grandes (Ap 19,5)
Y ahora bendecid al Señor,
los siervos del Señor,
los que pasáis la noche
en la casa del Señor.
Levantad las manos hacia el santuario
y bendecid al Señor.
El Señor te bendiga desde Sión,
el que hizo cielo y tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant.
Durante la noche, bendecid al Señor.
LECTURA
BREVE Dt 6, 4-7
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás
al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas la fuerzas.
Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus
hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y
levantado.
RESPONSORIO
BREVE
R.
A tus manos, Señor,
*
Encomiendo mi espíritu.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
*
Encomiendo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
Nunc dimittis Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.
ORACIÓN
Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al
clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la
resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Después de las I Vísperas de las solemnidades que no coinciden en domingo:
Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus
santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz, y que tu bendición
permanezca siempre con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
CONCLUSIÓN
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.
R.
Amén.
Antífonas finales a la Santísima Virgen María
I
Dios te salve. Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
!Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Lanza (Maerten van HEEMSKERCK)
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