Dedícate a la Contemplación.....y recibirás los dones del Espíritu Santo


 El cántico de alabanza que resuena eternamente en las moradas celestiales y que Jesucristo, sumo Sacerdote, introdujo en este destierro ha sido continuado fiel y constantemente por la Iglesia situando a Dios como centro de nuestra vida durante todas las horas del día -Liturgia de las horas- y todos los días del año -Lectio Divina-

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LECTIO DIVINA DE AYER

DOMINGO 21 DE JULIO DE 2024

LITURGIA DE LAS HORAS CORRESPONDIENTE AL DOMINGO SEMANA IV DEL SALTERIO

LAUDES

HORAS INTERMEDIAS

VÍSPERAS

COMPLETAS

LA IMAGEN DEL DÍA

 LECTIO DIVINA correspondiente al Domingo XVI del tiempo ordinario

 

 

LECTIO

Primera lectura: Jeremías 23,1-6

1 !Ay de los pastores que extravían y dispersan el rebaño de mi pasto! Oráculo del Señor.

2 Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mi rebaño, lo habéis ahuyentado sin ocuparos de él. Pero yo me voy a ocupar ahora de vosotros, oráculo del Señor, y castigaré vuestras malas acciones.

3 Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países por donde las dispersé y las traeré a sus praderas, donde crecerán y se multiplicarán.

4 Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán; no temerán ni se amedrentarán, ni volverá a faltar ninguna. Oráculo del Señor.

5 He aquí que vienen días, oráculo del Señor, en que yo suscitaré a David un descendiente legítimo, que reinará con sabiduría, que practicará el derecho y la justicia en esta tierra.

6 En sus días se salvará Judá, e Israel vivirá en paz. Y le llamarán así: "El Señor, nuestra salvación".

 

**• El presente oráculo forma parte de una colección de denuncias y amenazas dirigidas a los últimos reyes de Juda (cf. Jr 21ss) y a los falsos profetas (cf. Jr 23,9-40).

Tanto el rey como sus ministros, a quienes incumbía el deber de guiar al pueblo y ayudarle a vivir en fidelidad a la alianza, se han desinteresado de las personas a ellos confiadas, las han hecho alejarse, desorientándolas, y, en consecuencia, les han causado la muerte.

Esas acciones malvadas no quedarán sin castigo, declara Jeremías (vv. 1). De ahí que el profeta anuncie un cambio radical de situación: YHWH mismo asumirá la guía del pueblo. Lo reunirá y le dará seguridad y tranquilidad, que son las condiciones para su desarrollo (v. 3); pondrá a su cabeza a quien lo cuide y lo protegerá de las insidias (v. 4).

El oráculo se abre, por consiguiente, a perspectivas mesiánicas, con la presentación del personaje indicado como "descendiente de David", un soberano cuya suprema sabiduría y justicia constituyen los atributos principales del descendiente davídico vaticinado (cf. Is 9,5ss) y esperado como verdadero rey del pueblo reunido (cf. Ez 37,15-28).

La salvación que se llevará a cabo por su mediación está compendiada en el nombre con el que será aclamado: "El Señor, nuestra salvación" (vv. 5ss). Por tanto, pondrá en práctica la salvación de Dios o bien obrará de manera conforme a su voluntad.

 

Salmo responsorial
El Señor es mi pastor, nada me falta

Salmo 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas  una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

 

Segunda lectura: Efesios 2,13-18

Hermanos:

13 Ahora, en cambio, por Cristo Jesús y gracias a su muerte, los que antes estabais lejos os habéis acercado.

14 Porque Cristo es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos uno solo, destruyendo el muro de enemistad que los separaba.

15 Él ha anulado en su propia carne la ley, con sus preceptos y sus normas. Él ha creado en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad, restableciendo la paz.

16 Él ha reconciliado a los dos pueblos con Dios, uniéndolos en un solo cuerpo por medio de la cruz y destruyendo la enemistad.

17 Su venida ha traído la buena noticia de la paz: paz para vosotros, los que estabais lejos, y paz también para los que estaban cerca,

18 porque gracias a él unos y otros, unidos en un solo Espíritu, tenemos acceso al Padre.

 

**• El apóstol Pablo, tras haber hablado del designio salvífico establecido por el Padre en Cristo (cf. Ef 1,3-14), invita a los destinatarios de la carta -cristianos procedentes del paganismo- a que tomen conciencia de que también ellos están llamados a participar en él, y eso por puro don de Dios (cf. 2,4-5.8). Por tanto, les exhorta a recordar su situación inicial (2,1 lss) y, siendo conscientes de lo que les ha acaecido (2,13-18: el fragmento de hoy), a que caigan en la cuenta de su nueva condición (2,19-22).

El fragmento litúrgico de hoy presenta precisamente la consecuencia del acontecimiento salvífico para los creyentes: la muerte de Jesús les ha permitido acercarse a Dios (v. 13), de quien estaban alejados, dado que por ser paganos no le conocían (cf. v. 12). Éste es el acontecimiento fundamental, gracias al cual judíos y paganos, separados de hecho por la mentalidad y por el culto, excluyéndose recíprocamente y desconfiando los unos de los otros, se han convertido en un solo pueblo por ser miembros del único cuerpo de Cristo, prototipo de la humanidad nueva (v. 14). Jesús, con su encarnación-muerte-glorificación, ha reconciliado a todos con el Padre, ha eliminado la pesada casuística de la ley judía que señalaba la línea de aislamiento de los judíos con respecto a todos los demás pueblos, ha proclamado a todos la paz, la plenitud de todo bien que es él mismo, y lo puede gozar todo el que acoja su don (vv. 15-17).

Judíos y paganos, no ya divididos, sino formando parte del mismo pueblo de Dios que es la Iglesia, han accedido al Padre y están animados por el único y misino Espíritu (v. 18).

 

Evangelio: Marcos 6,30-34

En aquel tiempo,

30 los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

31 Él les dijo: -Venid vosotros solos a un lugar solitario, para descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían que no tenían ni tiempo para comer.

32 Se fueron en la barca, ellos solos, a un lugar despoblado.

33 Pero los vieron marchar y muchos los reconocieron y corrieron allá, a pie, de todos los pueblos, llegando incluso antes que ellos.

34 Al desembarcar, vio Jesús un gran gentío, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

 

**• De vuelta de la misión, los discípulos se reúnen en torno a Jesús y le informan sobre la actividad que han desarrollado. A ejemplo suyo han realizado obras (curaciones, exorcismos) y han enseñado (v. 30). La invitación que les dirige Jesús a retirarse a un lugar solitario,  alejado de la muchedumbre, calca las retiradas nocturnas del Maestro después de sus intensas jornadas (cf. Me 1,35), pero introduce asimismo el contexto del episodio que viene a continuación: la multiplicación de los panes (6,35-44). La muchedumbre llega incluso antes que la barca de los discípulos a la orilla a donde se dirigía y se presenta a la mirada de Jesús como un rebaño perdido por carecer de pastor (v. 34a).

Esta imagen, que ya es clásica en la Biblia para designar al pueblo de Dios, sugiere que él, Jesús, es el verdadero pastor: él es quien asume directamente la guía del rebaño descuidado por los que estaban encargados de apacentarlo. Su conmoción es la misma de YHWH, bueno y piadoso (Ex 34,6), cuyas vísceras se estremecen de ternura por Israel. Jesús es guía del pueblo antes que nada por la Palabra que introduce en la comprensión del misterio del Reino: "Se puso a enseñarles muchas cosas" (v. 34b).

 

MEDITATIO

En nuestro tiempo rechazamos, como si de una esclavitud se tratara, la adhesión a la Verdad revelada, pero estamos dispuestos a hacernos servidores del "mito" de turno. Sentimos como algo opresivo la obediencia a la autoridad, pero nos hacemos servilmente súbditos del líder de moda. Invocamos la libertad individual y a continuación, paradójicamente, no conseguimos vivir sin formar parte de un rebaño. Qué es lo que persiguen estos líderes en realidad? A favor de quién juega su situación de preeminencia?

Es preciso que nos lo preguntemos para no acabar dispersados, desbandados, explotados, instrumentalizados, sometidos al deseo personal de poder de alguien.

Hoy como ayer, el verdadero ejercicio del poder es servicio, y quien lo posee es guía auténtico para los otros, en la medida en que está dispuesto a dar la vida por ellos, a "padecer-con" ellos.

 

ORATIO

Hoy te pido, Señor, por los poderosos de este mundo, por los hombres de gobierno, por todos los que con títulos distintos tienen la responsabilidad de guiar a otras personas. Ayúdales a vivir su tarea como servicio a los demás: que no les engañen con discursos demagógicos, que no les decepcionen con promesas imposibles de cumplir, que no les exploten haciéndoles creer que obran por el bien de todos.

Concédeles tu Espíritu para que aprendan de ti el respeto, la atención, la participación en las verdaderas necesidades de la gente.

Ayuda también a los que no están comprometidos a plena jornada en una tarea directa, política o social, a no quedarse tranquilos, a no asumir actitudes de delegación pasiva, sino a brindar su propia contribución competente y solidaria.

 

CONTEMPLATIO

Yo soy el buen Pastor. Es evidente que el oficio de pastor compete a Cristo, pues, de la misma manera que el rebaño es guiado y alimentado por el pastor, así Cristo alimenta a los fieles espiritualmente y también con su cuerpo y su sangre. Andabais descarriados como ovejas -dice el apóstol-, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas. Pero ya que Cristo, por una parte, afirma que el pastor entra por la puerta, ya que en otro lugar dice que él es la puerta y aquí añade que él es el pastor, debe concluirse de todo ello que Cristo entra por sí mismo. Y es cierto que Cristo entra por sí mismo, pues él se manifiesta a sí mismo y por sí mismo conoce al Padre.

Nosotros, en cambio, entramos por él, pues es por él que alcanzamos la felicidad. Pero fíjate bien: nadie que no sea él es puerta, porque nadie sino él es luz verdadera, a no ser por participación: No era él - e s decir, Juan Bautista- la luz, sino testigo de la luz. De Cristo, en cambio, se dice: Era la luz  verdadera, que alumbra a todo hombre. Por ello, de nadie puede decirse que sea puerta; esta cualidad Cristo se la reservó para sí; el oficio, en cambio, de pastor lo dio también a otros y quiso que lo tuvieran sus miembros: por ello, Pedro fue pastor, y pastores fueron también los otros apóstoles, y son pastores todos los buenos obispos. Os daré -dice la Escritura- pastores a mi gusto. Pero aunque los prelados de la Iglesia, que también son hijos, sean todos llamados pastores, sin embargo, el Señor dice en singular: Yo soy el buen Pastor. Con ello quiere estimularlos a la caridad, insinuándoles que nadie puede ser buen pastor si no llega a ser una sola cosa con Cristo por la caridad y se convierte en miembro del verdadero pastor.

El deber del buen pastor es la caridad; por eso dice: El buen pastor da la vida por las ovejas. Conviene, pues, distinguir entre el buen pastor y el mal pastor: el buen pastor es aquel que busca el bien de sus ovejas; en cambio, el mal pastor es el que persigue su propio bien. A los pastores que apacientan rebaños de ovejas no se les exige exponer su propia vida a la muerte por el bien de su rebaño, pero, en cambio, el pastor espiritual sí que debe renunciar a su vida corporal ante el peligro de sus ovejas, porque la salvación espiritual del rebaño es de más precio que la vida corporal del pastor. Es esto precisamente lo que afirma el Señor: El buen pastor da la vida - la vida del cuerpo- por las ovejas, es decir, por las que son suyas por razón de su autoridad y de su amor. Ambas cosas se requieren: que las ovejas le pertenezcan y que las ame, pues lo primero sin lo segundo no sería suficiente.

De este proceder Cristo nos dio ejemplo: Si Cristo dio su vida por nosotros, también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos (Tomás de Aquino, Comentario sobre el evangelio de san Juan, 10).

 

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Tú eres, Señor, el guía de tu pueblo" (cf. Jr 23,3).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Queridos pastores:

El Señor os pedirá un día cuentas de si el espíritu que ha animado vuestro compromiso político ha sido el del servicio o el del selfservice. Comprended lo que significa todo esto. "Haz camino a los pobres sin hacerte camino", escribía don Milani a su amigo Fabbrini. Pero cuántas veces dais la impresión de que, si no precisamente vuestro cálculo personal, sí al menos el de una parte prevalece sobre el de la comunidad. De otro modo, no se explicarían tantas luchas hasta la última gota de sangre. Cuando esas luchas tienen en su origen la carcoma del beneficio y el virus del interés, merecen un solo nombre: sacrilegio. Y es entonces cuando debería resonaros como una condena el lamento del Señor: "Sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas sin pastor" (Mc 6,34)

    Queridos amigos, creo que las cosas cambiarían mucho en nuestras ciudades si cada uno se aplicara a sí mismo las palabras que Jesús atribuía a su persona: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; no como el asalariado, que ni es verdadero pastor ni propietario de las ovejas. Este, cuando ve venir al lobo, las abandona y huye. Y el lobo hace presa en ellas y las dispersa. El asalariado se porta así porque trabaja únicamente por la paga y no tiene interés por las ovejas" (Jn 10, 11-13). !Ánimo!

Escuchad lo que decía el alcalde La Pira a los concejales de Florencia el 24 de septiembre de 1954: "Tenéis respecto a mí un solo derecho: el de negarme la confianza. Pero no tenéis derecho a decirme: Señor alcalde, no se interese por las criaturas que no tienen trabajo (despedidos o desocupados), ni casa (desahuciados), ni asistencia (viejos, enfermos, niños)... Ése es mi deber fundamental. Si hay alguien que sufre, tengo yo un deber concreto: intervenir como sea, con toda la sagacidad que sugiere el amor y suministra la ley, a fin de que ese sufrimiento sea disminuido o aliviado. No existe otra norma de conducta para un alcalde en general y para un alcalde cristiano en particular (A. Bello, Vegliare nella notte, Milán 1995).




 

LAUDES

V. Señor, ábreme los labios.
R.
 Y mi boca proclamará tu alabanza.
 

INVITATORIO
Que todos los pueblos alaben al Señor
Sabed que la salvación de Dios se envía a los gentiles (Hch 28, 28)

 Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Que canten  de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Adoremos al Señor, creador nuestro.


HIMNO
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,
salimos de la noche y estrenamos la aurora;
saludamos el gozo de la luz que nos llega
resucitada y resucitadora.

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,
y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;
silabeas el alba igual que una palabra;
tú pronuncias el mar como sentencia.

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,
acude a su trabajo, madruga a sus dolores;
le confías la tierra, y a la tarde la encuentras
rica de pan y amarga de sudores.

y tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas
en sus pequeñas manos tus manos poderosas;
y estáis de cuerpo entero los dos así creando,
los dos así velando por las cosas.

!Bendita la mañana que trae la noticia
de tu presencia joven, en gloria y poderío,
la serena certeza con que el día proclama
que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

Salmo 117   Himno de acción de gracias después de la victoria
Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular (Hch 4,11)

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
"La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa."

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío,  yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya.

Ant. 2. Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

Cántico   Dn 3, 52-57   Que la creación entera alabe al Señor
!Bendito el Creador por siempre!  (Rm 1,25)

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, santo y glorioso:
a él gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres sobre el trono de tu reino:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. Aleluya.

Ant. 3. Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

Salmo 150   Alabad al Señor
Salmodiad con el espíritu, salmodiad con toda vuestra mente, es decir, glorificad a Dios con el cuerpo y con el alma (Hesiquio)

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Todo ser que alienta alabe al Señor. Aleluya.

LECTURA BREVE  2 Tm 2, 8. 11-13
Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

 RESPONSORIO BREVE
R. Te damos gracias, oh Dios, * Invocando tu nombre.
Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

V. Contando tus maravillas. * Invocando tu nombre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Te damos gracias, oh Dios, invocando tu nombre.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.Dichosos los limpios de corazón,porque ellos verán a Dios.

Benedictus Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño,te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Ant.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

PRECES
Dios nos ama y sabe lo que nos hace falta; aclamemos, pues, su poder y su bondad, abriendo, gozosos, nuestros corazones a la alabanza:
Te alabamos, Señor, y confiamos en ti.

Te bendecimos, Dios todopoderoso, Rey del universo, porque a nosotros, injustos y pecadores, nos has llamado al conocimiento de la verdad;
haz que te sirvamos con santidad y justicia.

Vuélvete hacia nosotros, oh Dios, tú que has querido abrirnos la puerta de tu misericordia,
y haz que nunca nos apartemos del camino que lleva a la vida.

Ya que hoy celebramos la resurrecci
ón del Hijo de tu amor,
haz que este día transcurra lleno de gozo espiritual.

Da, Señor, a tus fieles el espíritu de oración y de alabanza,
para que en toda ocasión te demos gracias.


Movidos ahora todos por el mismo Espíritu que nos da Cristo resucitado, acudamos a Dios, de quien somos verdaderos hijos, diciendo:

Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.


Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
 

 ORACIÓN

Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




 

HORA INTERMEDIA

 TERCIA, SEXTA, NONA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén. Aleluya.
  

HIMNO
Dame, Señor, la firme voluntad,
compañera y sostén de la virtud;
la que sabe en el golfo hallar quietud
y, en medio de las sombras, claridad;

la que trueca en tesón la veleidad,
y el ocio en perennal solicitud,
y las ásperas fiebres en salud,
y los torpes engaños en verdad.

Y así conseguirá mi corazón
que los favores que a tu amor debí
le ofrezcan algún fruto en galardón...

Y aun tú, Señor, conseguirás así
que no llegue a romper mi confusión
la imagen tuya que pusiste en mí.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA
Ant. 1. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya.

Salmo 22   El  buen pastor
El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas  (Ap 7, 17)

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
 
Ant. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya.
 
 
Ant. 2. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.
 
Salmo 75   Acción de gracias por la victoria
Verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes (Mt 24, 30)

I
Dios se manifiesta en Judá,
su fama es grande en Israel;
su tabernáculo está en Jerusalén,
su morada en Sión:
allí quebró los relámpagos del arco,
el escudo, la espada y la guerra.

Tú eres deslumbrante, magnífico,
con montones de botín conquistados.
Los valientes duermen su sueño,
y a los guerreros no les responden sus brazos.
Con un bramido, oh Dios de Jacob,
inmovilizaste carros y caballos.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
 
Ant. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.
 
 
Ant. 3. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.
 
II
Tú eres terrible: quién resiste frente a ti
al ímpetu de tu ira?
Desde el cielo proclamas la sentencia:
la tierra teme sobrecogida,
cuando Dios se pone en pie para juzgar,
para salvar a los humildes de la tierra.

La cólera humana tendrá que alabarte,
los que sobrevivan al castigo te rodearán.
Haced votos al Señor y cumplidlos,
y traigan los vasallos tributo al Temible:
él deja sin aliento a los príncipes,
y es temible para los reyes del orbe.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.


TERCIA

LECTURA BREVE 1Co 6, 19-20
No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, !glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

V. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor.
R. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.


SEXTA
LECTURA BREVE Dt 10, 12
Qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma.

V. Señor, quién puede hospedarse en tu tienda?
R. El que procede honradamente y tiene intenciones leales.


NONA
LECTURA BREVEt 8, 6b-7a
Es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos.

V. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.
R. Escudo mío, mi fuerza salvadora.

 

ORACIÓN
Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.




 

VÍSPERAS

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
 
R. Señor, date prisa en socorrerme.
 
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
 Como era en el principio, ahora y siempre,
 por los siglos de los siglos. 
Amén. Aleluya.   


HIMNO
Cuando la muerte sea vencida
y estemos libres en el reino;
cuando la nueva tierra nazca
en la gloria del nuevo cielo,
cuando tengamos la alegría
con un seguro entendimiento
y el aire sea como una luz
para las almas y los cuerpos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando veamos cara a cara
lo que hemos visto en un espejo
y sepamos que la bondad
y la belleza están de acuerdo,
cuando, al mirar lo que quisimos,
lo veamos claro y perfecto
y sepamos que ha de durar,
sin pasión, sin aburrimiento,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando vivamos en la plena
satisfacción de los deseos,
cuando el Rey nos ame y nos mire,
para que nosotros le amemos,
y podamos hablar con él
sin palabras, cuando gocemos
de la compañía feliz
de los que aquí tuvimos lejos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando un suspiro de alegría
nos llene, sin cesar, el pecho,
entonces 
siempre, siempre, entonces
seremos bien lo que seremos.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo, que es su Verbo,
gloria al Espíritu divino,
gloria en la tierra y en el cielo. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.

Salmo 109, 1-5. 7   El Mesías, Rey y Sacerdote
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (1Co 15, 25)

Oráculo del Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies."
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

"Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora."

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
"Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec."

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Yo mismo te engendré, entre esplendores sagrados, antes de la aurora. Aleluya.


Ant. 2. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.

Salmo 111   Felicidad del justo
Caminad como hijos de la luz: toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz (Ef 5, 8-9)

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor;
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.


Ant. 3. Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

Cántico    Cf. Ap 19, 1-2. 5-7   Las bodas del Cordero

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
 
Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alabad al Señor, sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

 LECTURA BREVE Hb 12, 22-24
Vosotros os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel.

 RESPONSORIO BREVE
R. Nuestro Señor  * Es grande y poderoso.
Nuestro Señor es grande y poderoso.

V. Su sabiduría no tiene medida. * Es grande y poderoso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Nuestro Señor es grande y poderoso.

 CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
 

Magníficat   Lc 1, 46-55
Alegría del alma en Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
 
     
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant.
 Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
 

PRECES
Alegrándonos en el Señor, de quien viene todo don, digámosle:
Escucha, Señor, nuestra oración.

Padre y Señor de todos, que enviaste a tu Hijo al mundo para que tu nombre fuese glorificado, desde donde sale el sol hasta el ocaso,
fortalece el testimonio de tu Iglesia entre los pueblos.

Haznos dóciles a la predicación de los apóstoles,
y sumisos a la verdad de nuestra fe.

Tú que amas a los justos,
haz justicia a los oprimidos.

Liberta a los cautivos, abre los ojos a los ciegos,
endereza a los que ya se doblan, guarda a los peregrinos.

Haz que los que duermen ya el sueño de la paz
lleguen, por tu Hijo, a la santa resurrección.

Unidos entre nosotros y con Jesucristo, y dispuestos a perdonarnos siempre unos a otros, dirijamos al Padre nuestra súplica confiada:

Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
 

 ORACIÓN
Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




 

COMPLETAS

 V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.
 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:

 

Yo confieso ante Dios todopoderoso

y ante vosotros, hermanos,

que he pecado mucho          

de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
 

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos

y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
 

V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.
 

HIMNO
I
Gracias, porque al fin del día
 
podemos agradecerte
los méritos de tu muerte,
y el pan de la eucaristía,
la plenitud de alegría
de haber vivido tu alianza,
 
la fe, el amor, la esperanza
y esta bondad en tu empeño
de convertir nuestro sueño
en una humilde alabanza.

Gloria al Padre, gloria al Hijo,
 
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

II
Nos cubren las tinieblas
con su intangible velo;
nos acosa la noche con sus ojos,
y reza el pensamiento.

Los astros en tus bóvedas,
 
Señor del universo,
vigilarán lo oscuro,
 
vigilarán el sueño.

Nosotros dormiremos. Amén.
  
 
SALMODIA
Ant. Al amparo del Altísimo no  temo el espanto noc­turno. 

Salmo 90   A la sombra del Omnipotente 
Os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones (Lc 10,19)

Tú que  habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío,
 
Dios mío, confío en ti."
 

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día;
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
 
ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,
Diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará,

Nada más mirar con tus ojos,
verás la paga de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
 
tomaste al Altísimo por defensa.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
 
porque a sus ángeles ha dado órdenes
 
para que te guarden en tus caminos;
 

te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.


"Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré,
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación."

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Al amparo del Altísimo no temo el espanto nocturno. 
 
LECTURA BREVE  Ap 22, 4-5
Verán al Señor cara a cara y llevarán su nombre en la frente. Ya no habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará luz sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.
 
 

RESPONSORIO BREVE
R. A tus manos, Señor, * Encomiendo mi espíritu. 
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás. * Encomiendo. 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
 
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
 
 
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, 
protégenos mientras dormimos,
 
para que velemos con Cristo
 
y descansemos en paz.
 



Nunc dimittis    Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

 

 

ORACIÓN
Humildemente te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz y mañana nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Después de las II Visperas de la solemnidades que no coinciden en domingo:

Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz, y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 
CONCLUSIÓN
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.
R. Amén


Antífona final a la Santísima Virgen María

Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y quiere levantarse.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.






 

 

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ayer

SÁBADO 20 DE JULIO DE 2024

LITURGIA DE LAS HORAS CORRESPONDIENTE AL SÁBADO SEMANA III DEL SALTERIO

LAUDES

HORAS INTERMEDIAS

VÍSPERAS

COMPLETAS

LA IMAGEN DEL DÍA

 LECTIO DIVINA correspondiente al Sábado de la semana XV del Tiempo ordinario

 

LECTIO

Primera lectura: Miqueas 2,1-5

1 !Ay de aquellos que planean maldad, que traman el mal en sus lechos y en cuanto es de día lo ejecutan porque tienen poder para ello!

2 Codician campos y los roban; casas, y se apoderan de ellas; oprimen al cabeza de familia y a todos los suyos, al dueño y a su heredad.

3 Por eso, así dice el Señor: También yo planeo un mal contra esa gente despreciable, un mal del que no podréis apartar vuestro cuello; no podréis ir más con la cabeza erguida, porque serán tiempos de desgracia.

4 Ese día os dedicarán este proverbio y os entonarán esta elegía: "Estamos totalmente arruinados: se reparten la heredad de mi pueblo, cómo es que se me quita? Los que nos han conquistado han sorteado nuestros campos".

5 Así que no tendrás a nadie que sortee los lotes en la asamblea del Señor.

 

*• La actividad del profeta Miqueas se sitúa en el contexto social y religioso del Reino de Judá, en la segunda mitad del siglo VIII a. de C. Miqueas, casi contemporáneo del primer Isaías, denuncia la idolatría y las injusticias sociales cometidas por los jefes del pueblo (corte real, sacerdotes, profetas), a las que se ha visto sometida toda la población. El justo juicio de Dios no tardará y el castigo será inevitable, puesto que han abandonado la fidelidad a la alianza. Con todo, al castigo le seguirá la rehabilitación, y a la destrucción la promesa de una nueva fecundidad a partir del pequeño grupo de aquellos que, en medio de tanta iniquidad, han conservado íntegra la fe en YHWH.

El oráculo que constituye el presente texto litúrgico es una invectiva contra aquellos que, ya ricos, recurren a todo para acaparar cada vez más, usurpando casas y terrenos a sus legítimos propietarios y reduciendo a esclavitud a estos últimos. Se presenta a los acaparadores enteramente ocupados en sus lechos en tramar proyectos perversos que ejecutan en cuanto amanece el día, gracias a su poder económico (v. 1). En este estado de cosas, en el que unos pocos ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres son cada vez más numerosos e indigentes, se levanta la voz del profeta, que proclama el juicio de Dios: del mismo modo que los poderosos traman sus acciones inicuas (v. la), así también trama el Señor el castigo (v. 3b), del que no podrán huir y que será justo sobre la base de la ley del talión (cf. Dt 19,21). Aquellos que, privando a los otros de sus legítimas posesiones y reduciéndolos a esclavitud, los excluyen de hecho de la participación en la promesa de la tierra dada por Dios para siempre, serán hechos esclavos y dejarán de tener tierra. Miqueas expresa ese grave castigo con la metáfora del yugo: del mismo modo que el yugo impide a los hombres esclavos o prisioneros y a los animales levantar la cabeza, así también el grave castigo de Dios sólo permitirá caminar a los malvados con la cabeza inclinada.

En el v. 4 el profeta pone en boca de los acaparadores castigados un canto que explica su destino: despojados de los bienes por los enemigos, que en este contexto son casi seguro los asidos, ven repartidas entre los invasores aquellas tierras cuya propiedad ya no pueden volver a adquirir. Ironías del destino: a ellos, que tramaban todos los modos posibles para enriquecerse, no les tocará ni siquiera un pedazo de la Tierra prometida.

 

 

Salmo Responsorial

No te olvides de los humildes, Señor

Salmo 9,22-23.24-25.28-29.35

¿Por qué te quedas lejos, Señor,
y te escondes en el momento del aprieto?
La soberbia del impío oprime al infeliz
y lo enreda en las intrigas que ha tramado.
R/. 
No te olvides de los humildes, Señor

El malvado se gloría de su ambición,
el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
El malvado dice con insolencia:
«No hay Dios que me pida cuentas.»
R/. No te olvides de los humildes, Señor

Su boca está llena de maldiciones,
de engaños y de fraudes;
su lengua encubre maldad y opresión;
en el zaguán se sienta al acecho
para matar a escondidas al inocente.
R/. 
No te olvides de los humildes, Señor

Pero tú ves las penas y los trabajos,
tú miras y los tomas en tus manos.
A ti se encomienda el pobre,
tú socorres al huérfano.
R/. 
No te olvides de los humildes, Señor

 

 

Evangelio: Mateo 12,14-21

En aquel tiempo,

12 los fariseos, al salir, se pusieron a planear el modo de acabar con él.

15 Jesús lo supo y se alejó de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos,

16 advirtiéndoles que no dijeran que había sido él.

17 Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías:

18 Éste es mi siervo, a quien elegí; mi amado, en quien me complazco; derramaré mi espíritu sobre él y anunciará el derecho a las naciones.

19 No disputará, ni gritará; no se oirá en las plazas su voz.

20 No romperá la caña cascada ni apagará la mecha que apenas arde, hasta que haga triunfar la justicia.

21 En él pondrán las naciones su esperanza.

 

**• El hecho de haber contravenido la ley sobre el reposo sabático acarrea a Jesús el complot de los fariseos.

Éstos formulan el propósito (por vez primera, según la narración de Mateo) de matarlo. Jesús reacciona continuando en otro lugar su actividad taumatúrgica y cura a todos los que le siguen, sin excepción. Estas curaciones, en el contexto del milagro que acaba de realizar (cf. Mt 12,10-13), dan razón del amor misericordioso de Dios, que Jesús ha venido a anunciar y que constituye el centro y el sentido de su ministerio. Mateo ve realizada aquí la profecía de Is 42,1-4, en la que se presenta la figura del Siervo de YHWH. Este, elegido y enviado por Dios, que lo ha colmado de su Espíritu, llevará a cabo la misión de hacer conocer a todos los pueblos la verdadera relación entre Dios y los hombres. El estilo del Siervo, sencillo y discreto, ajeno al conflicto y al clamor, atento a valorar toda posibilidad de vida, ha sido plenamente realizado por Jesús, que se acaba de declarar "sencillo y humilde de corazón" (Mt 11,29) y pide que se guarde silencio sobre su obrar {cf. Mt 12,16).

Una vez más, el evangelista Mateo, comentando los acontecimientos de la vida de Jesús a la luz del Antiguo Testamento, recuerda que éste representa el cumplimiento de la revelación veterotestamentaria; ayuda a interpretar el acontecimiento-Jesús y a comprender su significado; presenta en Jesús el modelo de obediencia a la Palabra del Padre.

 

MEDITATIO

Quien más tiene, más quisiera tener. Se trata de un viejo dicho acuñado por la constatación de lo insaciable que se muestra el instinto de posesión. Es de una trágica actualidad el imperio de la ley de la prepotencia de los que son más fuertes desde el punto de vista económico.

Los estragos que la codicia de unos pocos realiza a expensas de muchos se perpetran cada día, en todos los puntos del globo. El dinero se muestra como un arma aún más letal que los mecanismos explosivos, cuando se usa exclusivamente en provecho nuestro. Hiere al hombre en su existencia física, aunque también en la psíquica y espiritual. Por dinero la gente está dispuesta a todo, y pisotea afectos y valores éticos. Y es que el dinero, si se convierte en el fin de la vida, no admite rivales.

Quien le dedica su misma persona no puede conocer ningún tú, sólo el yo. Por eso dijo Jesús que o escogemos a Dios o escogemos la lógica del dinero, no hay posibilidad de compromiso. Jesús, como vemos, se decidió por el primer miembro de la alternativa y está en relación constante con el tú del Padre y con el tú de los hermanos. Lo demuestra mostrando su preferencia sólo por los abandonados, a los que socorre con una atención especial. Sin estrépito ni clamores en la plaza, sin campañas publicitarias ni sofisticados medios de persuasión; más aún, con tono distendido, aunque seguro, y con palabras verdaderas y coherentes, se va difundiendo el anuncio evangélico del amor de Dios gracias a cualquiera que renuncie a la lógica del atropello, por poco o muy explícita que sea. La esperanza abre en quien la acoge unos horizontes luminosos.

 

ORATIO

Oh Dios, que has otorgado privilegio a los medios humildes, perdóname cuando sonrío de manera irónica a quien intenta seguirte en tu misma opción y cuando, por mi parte, no desdeño la violencia. Oh Dios, que te hiciste pobre, perdóname cuando pienso y digo que, de todos modos, es preciso arreglárselas y cualquier medio es bueno. Oh Dios, que te has inclinado sobre todo germen de vida y le has dado valor, perdóname cuando, sin remordimiento, pisoteo los derechos de mi hermano, de quien sé que no he de temer reacciones de venganza. Oh Dios, que te has mostrado atento a todos, perdóname cuando busco sólo lo que me conviene, sin preocuparme de los otros.

 

CONTEMPLATIO

Dice el avaro: "A quién hago mal reteniendo los bienes que me pertenecen?". Mas qué bienes son los que te pertenecen? De dónde te han venido?

Te pareces a un hombre que entró en un teatro y quería impedir la entrada a los otros para gozar él solo del espectáculo al que todos tienen derecho.

Así son los ricos: acaparan los bienes de la sociedad y después sostienen que son ellos los dueños de los mismos por el simple motivo de haber sido los primeros en cogerlos.

Si cada uno retuviera únicamente lo que le sirve para las necesidades normales y dejase lo restante a los indigentes, desaparecerían la riqueza y la pobreza.

No saliste desnudo del vientre de tu madre? No estarás de nuevo desnudo cuando vuelvas al polvo? De dónde crees que te han venido estos bienes?

Quizás me respondas: "Del azar". Entonces careces de fe, porque no piensas en tu Creador, y te muestras ingrato con aquel que ha llenado tus manos de dinero. O bien admitas que son dones de Dios. Entonces explícame por qué ha sido cautivada tanta riqueza precisamente por ti.

Se la debes acaso a la "injusticia" de un Dios que reparte de manera desigual los bienes de la vida? Por qué eres tú rico mientras otro es pobre? En lo que a ti respecta, eres rico sólo para que con amor y desinterés administres esos bienes para los otros.

Resulta inconcebible que tú tengas el dinero bajo la campana de vidrio de una insaciable avaricia y pienses que no haces daño a nadie excluyendo de él a una multitud de desdichados.

Quién es el avaro? El que no se contenta con lo necesario. Y quién es el ladrón? El que priva a los demás de sus bienes. No eres tú un avaro? No eres tú un ladrón?

Aquellos bienes, cuya administración únicamente te había sido confiada, los has cogido para ti.

A quien asalta a un hombre en el camino y le quita los vestidos le llaman salteador. Y quien no cubre la desnudez del pordiosero, siendo que podía hacerlo, no merece un nombre diferente.

Pertenece al hambriento el pan que guardas en tu cocina. Al hombre desnudo, el manto que está en tu armario. Al que no tiene zapatos, el par que se estropea en tu casa. Al hombre que no tiene dinero, el que tienes escondido. Por eso, en vez de ayudar a la gente, eres un explotador. (Basilio de Cesárea, "Cuando el rico es un ladrón", citado en El buen uso del dinero, DDB, Bilbao 1995, pp. 57-59).

 

ACTIO

Repite con frecuencia y vive hoy la Palabra: "Tú eres justo, Señor" (cf. Miq 2,3).

 

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

La Iglesia no es un organismo político. Ahora bien, el rechazo de una función específicamente política no puede hacer olvidar el ansia de justicia y de fraternidad y el estímulo encaminado a actuar de manera concreta: no podemos invocar a Dios como Padre si no intentamos construir de modo eficaz la fraternidad en medio de los hombres.

El discurso religioso se hace inevitablemente social. Y fue precisamente esta experiencia eclesial la que puso en marcha en mí la reflexión crítica sobre la situación social. que reina en el mundo y, de modo particular, en nuestro sistema democrático occidental, por lo menos tal como se ha venido realizando hasta ahora. Las enormes ciudades del Tercer Mundo, donde, en torno a una zona central de riqueza y dinamismo, crecen cinturones de miseria y de subdesarrollo, la situación de colonialismo económico (no menos grave quizás que el colonialismo político de otros tiempos) en el que son mantenidos los países en vías de desarrollo, hacen dudar de la sinceridad del interés y de la contribución que los pueblos más desarrollados desde el punto de vista industrial ofrecen a los otros pueblos. Y por encima de todo esto, las naciones de las grandes democracias que se sostienen sobre la explotación de otros pueblos son cristianas. Aparece así la paradoja de un cristianismo que parece alimentar la discriminación y la explotación de los pueblos, mientras que el anticristianismo se convierte en la bandera de las legítimas aspiraciones a la igualdad y a la participación. La realidad del mundo pobre, subdesarrollado, explotado, es una crítica viviente a la parcialidad y al egoísmo de nuestros proyectos de desarrollo y se convierte en una contestación dramática de nuestro cristianismo abstracto e individualista (L. Bettazzi, Farsi uomo. Confesshn! di un vescovo, Turín 1977).




 

 LAUDES

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

INVITATORIO
 Alegría de los que entran en el templo
El Señor manda que los redimidos entonen un himno de victoria (S. Atanasio)

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

"El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades."

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Venid, adoremos al Señor, Dios soberano.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO
Al filo de los gallos,
viene la aurora;
los temores se alejan
como las sombras:

!Dios, Padre nuestro,
en tu nombre dormimos
y amanecemos!

Como luz nos visitas,
Rey de los hombres,
como amor que vigila
siempre de noche;

cuando el que duerme,
bajo el signo del sueño,
prueba la muerte.

Del sueño del pecado
nos resucitas,
y es señal de tu gracia
la luz amiga.

!Dios que nos velas!
Tú nos sacas por gracia
de las tinieblas.

Gloria al Padre, y al Hijo,
gloria al Espíritu,
al que es paz, luz y vida,
al Uno y Trino;

gloria a su nombre
y al misterio divino
que nos lo esconde. Amén.

SALMODIA
Ant. 1. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.         

Salmo 118, 145-152   XIX (Coph)

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,

con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Ant. 2. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

Cántico   Sb 9, 1-6. 9-11   Dame, Señor, la sabiduría
Os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente... ningún adversario vuestro (Lc 21, 15)

Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus criaturas,
y para regir el mundo con santidad y justicia,
y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues, aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos,
y de tu trono de gloria envíala,
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

Ant. 3. La fidelidad del Señor dura por siempre.

Salmo 116   Invitación universal a la alabanza divina
Los gentiles alaban a Dios por su misericordia (cf. Rm 15, 9)

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La fidelidad del Señor dura por siempre.

LECTURA BREVE Flp 2, 14-15
Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones: así seréis
 irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo.

RESPONSORIO BREVE
R. A ti grito, Señor: * Tú eres mi refugio.
A ti grito, Señor: tú eres mi refugio.

V. Y mi lote en el país de la vida. * Tú eres mi refugio.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
A ti grito, Señor: tú eres mi refugio.

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Benedictus Lc 1, 68-79
El Mesías y su Precursor

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño,te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


Ant.
 Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

PRECES
Invoquemos a Dios, que colocó a María, madre de Cristo, por encima de todas las criaturas celestiales y terrenas, diciendo con filial confianza:
Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos.

Padre de misericordia, te  damos gracias porque nos has dado a María como madre y ejemplo;
santifícanos, por su intercesión.
 
Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima esclava tuya,
por su intercesión, haz que también nosotros seamos, de verdad, siervos y discípulos de tu Hijo.

Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
por intercesión de María, otórganos los frutos de este mismo Espíritu.

Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz, y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo,
por intercesión de María, confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.


Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Señor nos enseñó:


Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.


Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
 

ORACIÓN
Oh Dios, fuente y origen de nuestra salvación, haz que, mientras dura nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos incesantemente y podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




 

 

HORA INTERMEDIA

 TERCIA, SEXTA, NONA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén. Aleluya.
  
HIMNO
Otra vez te conozco me has llamado.
Y no es la hora, no; pero me avisas.
De nuevo traen tus celestiales brisas
claros mensajes al acantilado

del corazón, que, sordo a tu cuidado,
fortaleza de tierra eleva, en prisas
de la sangre se mueve, en indecisas
torres, arenas, se recrea, alzado.

Y tú llamas y llamas, y me hieres,
y te pregunto aún, Señor, qué quieres,
qué alto vienes a dar a mi jornada.

Perdóname, si no te tengo dentro,
si no sé amar nuestro mortal encuentro,
si no estoy preparado a tu llegada.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA
Ant. 1. Da fianza, Señor, en favor de tu siervo.

Salmo 118, 121-128   XVI (Ain)

Practico la justicia y el derecho,
no me entregues a mis opresores;
da fianza en favor de tu siervo,
que no me opriman los insolentes;
mis ojos se consumen aguardando
tu salvación y tu promesa de justicia.

Trata con misericordia a tu siervo,
enséñame tus leyes;
yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos;
es hora de que actúes, Señor:
han quebrantado tu voluntad.

Yo amo tus mandatos,
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Da fianza, Señor, en favor de tu siervo.

Ant. 2. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.

Salmo 33   El Señor, salvación de los justos
Habéis saboreado lo bueno que es el Señor (1P 2, 3)

I
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha,
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.

Ant. 3. El Señor está cerca de los atribulados.

II
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor está cerca de los atribulados.


TERCIA

LECTURA BREVE 1S 15, 22
Quiere el Señor sacrificios y holocaustos, o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que la grasa de carneros.

V. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra.
R. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

ORACIÓN
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.


SEXTA
LECTURA BREVE Ga 5, 26; 6, 2
No seamos vanidosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Arrimad todos el hombro a las cargas de los otros, que con eso cumpliréis  la ley de Cristo.

V. Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos.
R. Allí manda el Señor la bendición.

ORACIÓN
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

     
 


NONA
LECTURA BREVE Mi 6, 8
Hombre, ya te han explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, y que seas humilde con tu Dios.

V. Mi alegría es el camino de tus preceptos.
R. Señor, no olvidaré tus palabras.

ORACIÓN
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

 




VÍSPERAS

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
 
R. Señor, date prisa en socorrerme.
 
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
 Como era en el principio, ahora y siempre,
 por los siglos de los siglos. 
Amén. Aleluya.   


HIMNO
No sé de dónde brota la tristeza que tengo.
Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce,
sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo,
casi fuera de madre, derramado en el cauce.

Lo mejor de mi vida es el dolor. Tú sabes
cómo soy; tú levantas esta carne que es mía;
tú, esta luz que sonrosa las alas de las aves;
tú, esta noble tristeza que llaman alegr
ía.
 
Tú me diste la gracia para vivir contigo;
tú me diste las nubes como el amor humano;
y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo,
con la primera alondra que nació de tu mano.

Como el último rezo de un niño que se duerme
y, con la voz nublada de sueño y de pureza,
se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme
hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

SALMODIA
Ant. 1. Desead la paz a Jerusalén.

Salmo 121   La ciudad santa de Jerusalén
Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo (Hb 12, 22)

!Qué alegría cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
"Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios."

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: "La paz contigo."
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. 


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Desead la paz a Jerusalén.


Ant. 2. Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.

Salmo 129   Desde lo hondo a ti grito, Señor
Él salvará a su pueblo de los pecados (Mt 1, 21)

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus o
ídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
quién podrá resistir? 
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor

más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Desde la aurora hasta la noche, mi alma aguarda al Señor.


Ant. 3. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

Cántico   Flp 2, 6-11   Cristo, siervo de Dios, en su misterio pascual

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
 

 

LECTURA BREVE 2P 1, 19-21
Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones. Ante todo, tened presente que ninguna predicción de la Escritura está a merced de interpretaciones personales; porque ninguna predicción antigua aconteció por designio humano; hombres como eran, hablaron de parte de Dios, movidos por el Espíritu Santo.

 

RESPONSORIO BREVE
R. De la salida del sol hasta su ocaso, * Alabado sea el nombre del Señor.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

V. Su gloria sobre los cielos. * Alabado sea el nombre del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles.
 

Magníficat   Lc 1, 46-55
Alegría del alma en Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
 
     
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant.
 Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles.  

PRECES
Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y digámosle:
Míranos y escúchanos, Señor.

Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, que nos has librado de nuestros pecados por tu sangre,
no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.

Haz que aquellos a quienes elegiste como mensajeros de tu Evangelio
sean siempre fieles y celosos administradores de los misterios del reino.

Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones,
para que atiendan con interés a los pobres y postergados.

Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su raza, color, condición social, lengua o religión,
y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.

A los que han muerto en tu amor, dales también parte en tu felicidad,
con María y con todos tus santos.


Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:


Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
 

 

ORACIÓN
Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda también a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

    

CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




 

 

COMPLETAS

 

DESPUÉS DE LAS PRIMERAS VÍSPERAS DEL DOMINGO Y DE LAS SOLEMNIDADES
 

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.
 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


EXAMEN DE CONCIENCIA

En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada. Después, se prosigue con la fórmula siguiente:

 

Yo confieso ante Dios todopoderoso

y ante vosotros, hermanos,

que he pecado mucho          

de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
 

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,

a los ángeles, a los santos

y a vosotros, hermanos,

que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
 

V. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.
 

HIMNO
El sueño, hermano de la muerte,
a su descanso nos convida;
guárdanos tú, Señor, de suerte
que despertemos a la vida.

Tu amor nos guía y nos reprende
y por nosotros se desvela,
del enemigo nos defiende
y, mientras dormimos, nos vela.

Te ofrecemos, humildemente,
dolor, trabajo y alegría;
nuestra plegaria balbuciente:
"Gracias, Señor, por este día."

Recibe, Padre, la alabanza
del corazón que en ti conf
ía
y alimenta nuestra esperanza
de amanecer a tu gran Día.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo Salvador,
gloria al Espíritu divino:
tres Personas y un solo Dios. Amén.  
 

 

SALMODIA
Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.

Salmo 4   Acción de gracias
El Señor hizo maravillas al resucitar a Jesucristo de entre los muertos (S. Agustín)

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y  buscaréis el engaño?
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis,
reflexionad en el silencio de vuestro lecho;
ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.

Hay muchos que dicen: "Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?"

Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ten piedad, de mí, Señor, y escucha mi oración.


Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor.

Salmo 133   Oración vespertina en el templo
Alabad al Señor, sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes (Ap 19,5)

Y ahora bendecid al Señor,
los siervos del Señor,
los que pasáis la noche
en la casa del Señor.

Levantad las manos hacia el santuario
y bendecid al Señor.

El Señor te bendiga desde Sión,
el que hizo cielo y tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Durante la noche, bendecid al Señor.  

 

LECTURA BREVE   Dt 6, 4-7
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas la fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.


 

RESPONSORIO BREVE
R. A tus manos, Señor, * Encomiendo mi espíritu.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás. * Encomiendo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

 

Nunc dimittis    Lc 2, 29-32
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo
y descansemos en paz.

 
 

ORACIÓN
Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Después de las I Vísperas de las solemnidades que no coinciden en domingo:

Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz, y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

CONCLUSIÓN
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.
R. Amén.

 

Antífonas finales a la Santísima Virgen María

III
Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve, raíz; salve, puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, oh hermosa doncella,
ruega a Cristo por nosotros.




 

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