Dedícate a la Contemplación.....y recibirás los dones del Espíritu Santo


VIDA CONSAGRADA

 

VITA CONSACRATA Exhortación apostólica del Santo Padre Juan Pablo II sobre la Vida Consagrada y su misión en la iglesia y en el mundo
VERBI SPONSA Instrucción del Santo Padre Juan Pablo II sobre la clausura de las monjas
LA VIDA FRATERNA EN COMUNIDAD Documento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica aprobado  por el Santo Padre Juan Pablo II
EVANGELICA TESTIFICATIO Exhortación apostólica del Santo Padre Pablo VI  sobre la renovación de la vida religiosa
PERFECTÆ CARITATIS Decreto del Santo Padre Pablo VI sobre la adecuada renovación de la vida religiosa
ECCLESIÆ SANCTÆ Carta apostólica de Pablo VI  sobre la aplicación del decreto PerfectÆ Caritatis
SPONSA CHRISTI Constitución Apostólica del Santo Padre  PÍO XII para promover el Sagrado Instituto de las Monjas
CAMINAR DESDE CRISTO

un renovado compromiso de la vida consagrada en el tercer milenio

INTER PRÆCLARA

Instrucción para llevar a la práctica la Constitución «Sponsa Christi»

VENITE SEORSUM

Instrucción sobre la vida contemplativa y sobre la clausura de las monjas

IN VERBO TUO... Nuevas vocaciones para una nueva Europa
RENOVATIONIS CAUSAM  1983

Elementos esenciales de la doctrina de la Iglesia sobre la Vida Religiosa

RENOVATIONIS CAUSAM 1990 Instrucción sobre la formación en los institutos religiosos
REDEMPTIONIS DONUM sobre la consagración de religiosos y religiosas a la luz del misterio de la redención
ALEGRAOS... con ocasión de la dedicación del año 2015 a la Vida consagrada
SACRA VIRGINITAS Carta Encíclica del  Papa Pío XII  sobre la Sagrada Virginidad
FACIEM TUAM, DOMINE, REQUIRAM Instrucción sobre el Servicio de la Autoridad y la Obediencia
CONGREGATIO Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
PROVIDA MATER ECCLESIA Constitución Apostólica sobre la disciplina relativa al estado de perfección
PLENARIA SCRIS 1980/03

La dimensión contemplativa de la vida religiosa

PLENARIA SCRIS 1978/04

Religiosos y promoción humana

PRIMO FELICITER

en el primer aniversario de "provida mater ecclesia"

LITTERÆ ENCYCLICÆ Carta apostólica  del sumo pontífice Juan Pablo II a todas las personas consagradas de las comunidades religiosas y de los institutos seculares  con ocasión del año mariano 
CARTA del Papa Francisco a los Consagrados con ocasión del año de la Vida Consagrada
LOS CAMINOS DEL EVANGELIO

a los religiosos y religiosas de américa latina con motivo del V centenario de la evangelización del nuevo mundo

«ESCRUTAD»

A los consagrados y consagradas que caminan tras los signos de Dios

VULTUM DEI QUAERERE

Constitución apostólica del papa Francisco sobre la Vida Contemplativa femenina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO EN LA JORNADA DE VIDA CONSAGRADA (2 de febrero de 2014)

 

Queridos hermanos y hermanas, buen día, ¡Veo a muchos en la plaza, bajo la lluvia, tienen mucho coraje!

        Hoy celebramos la fiesta de la Presentación de Jesús al templo. Esta fecha es también la Jornada de la Vida Consagrada, que destaca la importancia que la Iglesia da a quienes han acogido la vocación de seguir a Jesús de cerca siguiendo el camino de los consejos evangélicos.

        El evangelio de hoy nos cuenta que cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José llevaron al Niño al templo para ofrecerlo y consagrarlo a Dios, como indicado por la ley judía. Este episodio evangélico constituye también una imagen aquellos por un don de Dios donan la propia vida, asumiendo así las facciones de Jesús, pobre y obediente.

        Este ofrecimiento de sí mismos a Dios se refiere a todos los cristianos, porque todos hemos sido consagrados a Él mediante el bautismo. Todos hemos sido llamados a ofrecernos al Padre con Jesús y como Jesús, hacer de nuestra vida un don generoso en la familia, en el trabajo, en el servicio de la Iglesia, en las obras de misericordia.

        Entretanto tal consagración es vivida de una manera particular por los religiosos, monjes, laicos consagrados, que tras profesar los votos pertenecen a Dios de manera plena y exclusiva.

        Esta pertenencia al Señor permite a quienes la viven de manera auténtica, ofrecer un testimonio especial del evangelio del reino de Dios. Totalmente consagrados a Dios se encuentran enteramente entregados a los hermanos, para llevar la luz de Cristo allí donde las tinieblas son más densas y para difundir la esperanza en los corazones que perdieron la confianza.

        Las personas consagradas son el signo de Dios en los diversos ambientes de la vida, son la levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna, profecía de compartir con los pequeños y los pobres. Así entendida y vivida, la vida consagrada nos aparece realmente como es: ¡un don de Dios!

        Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino. Necesitamos tanto de estas presencias, que refuerzan y renuevan con empeño la difusión del evangelio, de la educación cristiana, de la caridad hacia los más necesitados, de la oración contemplativa, el empeño de la formación humana y espiritual de los jóvenes, de las familias, el empeño por la justicia y la paz en la familia humana.

        Pensemos un poco qué sucedería si no existieran las monjas, sin las monjas en los hospitales, sin las monjas en las misiones, en las escuelas. Pensemos en una Iglesia sin las monjas: es impensable. Son este don y esta levadura que lleva al pueblo de Dios hacia adelante. Son grandes estas mujeres que consagran su vida y llevan adelante el mensaje de Jesús.

        La Iglesia y el mundo necesitan de este testimonio del amor y de la misericordia de Dios. Los consagrados, los religiosos y religiosas son este testimonio de que Dios es bueno, de que Dios es misericordioso. Por ello es necesario valorizar con gratitud las experiencias de la vida consagrada y profundizar el conocimiento de los diversos carismas y espiritualidades.

        Es necesario rezar para que tantos jóvenes respondan “sí” al Señor que los llama a consagrase totalmente al Él, y para dar un servicio desinteresado a los hermanos. Consagrar la vida para servir a Dios y a los hermanos.

        Por todos estos motivos, como ya fue anunciado, el año próximo será dedicado de una manera especial a la vida consagrada. Confiamos desde ahora esta iniciativa a la intercesión de la Virgen María y de san José, que en cuanto padres de Jesús fueron los primeros a ser consagrados por Él y a consagrar su vida a Él.